La conmovedora historia de una madre que cuidó 12 años a su hijo en coma y lloró al verlo despertar

Wei Mingying empleó todos sus ahorros en los gastos médicos de su hijo y no dejó de visitarlo un solo día hasta que Wang Shubao abrió los ojos para verla a su lado

Hospital

Wang Shubao quedó tetrapléjico a los 36 años tras un accidente automovilístico. (Foto: Pixabay)

Wang Shubao quedó tetrapléjico a los 36 años tras un accidente automovilístico. (Foto: Pixabay)

El amor de madre no conoce de límites y cuando un hijo está en su peor momento, siempre ella estará a su lado. Esto lo acaba de comprobar Wang Shubao, un ciudadano chino que estuvo durante 12 años en coma y que lo primero que vio al despertar fue a la mujer que le dio la vida, con lágrimas que corrían por todo su rostro y en el mismo lugar en el que estuvo día y noche: junto a su cama.

Esta es la historia que viene conmoviendo a miles en China pues Wei Mingying, de 75 años de edad, no se separó ni un solo instante del hombre que sufrió un accidente automovilístico en el 2006, cuando tenía 36 años.

Tras esto, él quedó tetrapléjico y en coma, pero logró despertar luego de 12 años el pasado miércoles, según informó Jnnews.

Debido a lo compleja de la situación, Wei Mingying empleó todos sus ahorros en los gastos médicos de su hijo e incluso llegó a contraer una deuda de 120.000 yuanes (más de 17.300 dólares). Según contó en una entrevista, hubo un tiempo en el que no tenía nada de dinero y dejó de comer un mes entero todo para que a él no le falten los medicamentos y atenciones en el hospital.

La tensión, las idas y venidas durante 12 años, los momentos tristes y las largas horas que pasó llorando le costaron también el perder 20 kilos de peso a los largo del tiempo y ahora está muy delgada.

Para cuidar a su hijo sola, pues el padre falleció cuando Wang Shubao era muy joven, Wei Mingying creó una rutina que cumplía rigurosamente cada día: se levantaba a las 5:00 para lavar la cara de su hijo, bañarlo, alimentarlo, asearlo, darle masajes y reposicionar su cuerpo a fin de evitar las úlceras por estar tanto tiempo echado en una misma posición.

Sin embargo, tanto esfuerzo tuvo su recompensa y desde el mes pasado ella empezó a notar mejorías en el motor de su vida. Sentía que su mayor adoración le sonreía, una señal que estaba recuperando la conciencia hasta que el momento esperado llegó y abrió los ojos.

"Estoy muy contenta. Espero que se recupere completamente. Nunca voy a renunciar a él (…) Espero que pueda volver a llamarme mamá algún día", señaló Mingying en la entrevista.

Aunque el hombre aún no puede moverse ni hablar, ahora puede escuchar a su madre y sonreír en respuesta, según reportan medios locales en China.

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