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Brasier: los secretos detrás de la prenda de lencería

Hacen falta entre 18 meses y 2 años y medio entre el primer esbozo y la llegada de esta prenda a la tienda.

Diseñado en 3D, confeccionado con una precisión milimétrica y probado por mujeres de carne y hueso antes de su comercialización, el sujetador (brasier) es una prenda sofisticada formada por hasta 30 piezas.

Hacen falta entre 18 meses y 2 años y medio entre el primer esbozo y la llegada de esta prenda a la tienda y es que los nuevos modelos se retocan 40 veces de promedio.

En la firma familiar de lencería de alta gama Simone Pérèle, unas 80 colaboradoras aceptan probar sus creaciones. Se comprometen a llevar el sujetador al menos tres días y lavarlo cada noche para poner a prueba la resistencia de los tejidos. Unas veces son necesarios dos retoques, otras hasta 10.

El "savoir faire" de este taller consiste en ajustar todas las piezas que conforman un sujetador, entre 20 y 30, entre los elementos de refuerzo, el tul, los encajes...

Como la moda, el sujetador está supeditado a las tendencias del momento.

"La comodidad ha recobrado el protagonismo. El sujetador es la primera prenda que se pone una mujer y está en contacto con la piel todo el día. La seducción viene después", comenta Alain de Todellec, presidente de la asociación francesa de promoción de la corsetería Promincor-Lingerie.

En este contexto, el "push-up", que realza el pecho, "pierde terreno, puesto que el mercado se decanta por un vestir natural", afirma Todellec.

Además, cada vez hay más sujetadores sin aros, gracias a materiales innovadores.


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