Un usuario de Google Maps se encontró con una escena indecorosa al hacer un recorrido virtual por una avenida de Celaya, en México | Foto: Google Maps
Un usuario de Google Maps se encontró con una escena indecorosa al hacer un recorrido virtual por una avenida de Celaya, en México | Foto: Google Maps



Muchos usuarios de Internet recurren a la conocida aplicación de  cuando quieren buscar una dirección, calle, avenida, plaza o lugar que sea de su interés, así como para realizar un tour virtual por esos destinos del mundo que siempre quisieron – o ya pudieron – conocer en algún momento. Sin embargo, suele pasar a veces que en esas búsquedas se encuentran con algunas sorpresas que, no necesariamente, resultan agradables a simple vista.

Esto es precisamente lo que ocurrió con un usuario de México, quien realizó un recorrido virtual en  por la ciudad de Celaya, en el estado de Guanajuato, para encontrar la dirección de la casa de un familiar.

Mientras recorría en una de las principales arterias viales de la ciudad, el cibernauta pudo ubicar una imagen bastante llamativa. Y es que dos hombres se percataron que el vehículo de circulaba por la ciudad para registrar las fotos digitales y sin pensarlo dos veces decidieron pasar a la inmortalidad en las instantáneas de Google.

Así, en la imagen de se ve cómo dos hombres realizan curiosos gestos ante el paso de Street View. Mientras uno de ellos – vestido con polo rojo – levanta los brazos para saludar el paso del vehículo, su acompañante, en una actitud maleducada, se pone de espaldas y se alza la camiseta dejando al descubierto una parte de su trasero. De mal gusto, ¿verdad?

Esta es la escena que encontró el cibernauta mientras recorría una calle en Celaya, Guanajuato | Foto: Google Maps
Esta es la escena que encontró el cibernauta mientras recorría una calle en Celaya, Guanajuato | Foto: Google Maps

A pesar de ello, el usuario de siguió con su búsqueda hasta que finalmente ubicó la casa familiar que tanto buscaba. Al compartir la imagen en las redes sociales, los comentarios – la mayoría jocosos y en tono de burla – no se hicieron esperar.