La también actriz dijo que aprendió a vivir con la muerte de su pequeña hija (Foto: Lidia Álvarez / Instagram)
La también actriz dijo que aprendió a vivir con la muerte de su pequeña hija (Foto: Lidia Álvarez / Instagram)

es una cantante y actriz mexicana reconocida por haber integrado la agrupación . Además, por su carrera como solista y como actriz de televisión, cine y teatro.

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Aunque su carrera en el mundo del entretenimiento le iba bien, su vida personal no fue así; ya que sufrió una pérdida muy terrible en setiembre de 2009: la muerte de su hija Sophia, de tan sólo seis meses de nacida. Tras el deceso, en 2010, ella se divorció de quien entonces era su esposo Paulo Lauría.

A pesar de que supo salir adelante y logró formar una familia con Issac De Hita, con quien tiene dos hijos, Erick y Lidia, ella no puede olvidar el duro momento que vivió cuando su pequeñita partió.

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A sus 41 años, la actriz ya formó una familia y tiene dos hijos, pero siempre lleva presente a su pequeña Sophia. (Foto: Lidia Álvarez / Instagram)
A sus 41 años, la actriz ya formó una familia y tiene dos hijos, pero siempre lleva presente a su pequeña Sophia. (Foto: Lidia Álvarez / Instagram)

¿QUÉ DIJO SOBRE SU PEQUEÑA SOPHIA?

En entrevista con , la histrión de 41 años dijo que aprendió a vivir con ese dolor y entendió por qué tuvo que pasar por ese trágico momento.

“Es el peor dolor que puede sufrir una madre. Es un sentimiento que no puedo explicar con palabras (…). Es muy importante decirles a las mamás, que han pasado por lo que yo pasé, que se dejen apoyar porque de pronto uno se hunde en su dolor y piensas que no hay luz en el camino. En mi caso, creo en Dios y le pedía muchísimo (…). Pude entender no el por qué, sino el para qué suceden las cosas”, manifestó.

En otro momento, Lidia Ávila indicó su hija fue una “bendición” en su vida, ya que le enseñó muchas cosas. “Soy una mujer antes y después de Sophia. Si la volviera a ver le diría que le agradezco infinitamente, aunque fueron seis meses [a su lado], me convirtió en mamá por primera vez. Le agradezco lo que me enseñó porque fue un tiempo de mucho aprendizaje al verla luchar día con día por la vida”.

Tras ello contó que pudo rehacer su vida y se casó con el cirujano plástico Issac De Hita el 6 de julio de 2012, con quien formó una familia; pero al inicio no fue nada fácil, pues cuando quedó embarazada tenía miedo de perder a su criatura.

“Mi marido es médico y me tranquilizaba muchísimo. Había momentos en que despertaba llorando y le decía: ‘Mi amor, me da miedo que se muera’. Me decía: ‘Bórrate eso de la cabeza, es otra historia’. Perder un hijo no se lo deseo ni a mi peor enemigo (…)”, manifestó.

Después del nacimiento de Erick, considera que llegaron muchas bendiciones para ella y sus seres queridos, pero siempre recuerda a Sophia. “Tengo muchas fotos de ella en la casa, mis hijos saben que es un angelito”.

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RECORDÓ SU EMBARAZO Y PÉRDIDA DE SU HIJA

Durante una entrevista con , Lidia afirmó que su sueño siempre había sido el convertirse en madre, “fue un embarazo padrísimo, yo venía de hacer ‘Selena’ y estaba flaquisíma. Entonces estaba más que soñada, la verdad”.

“Un mes antes de que Sophia naciera fui a una consulta con el ginecólogo y me dice que del mes pasado a ese, a la bebé le había salido un quistecito en la panza”, recordó la cantante, quién narró que él médico mandó a realizarle estudios a la bebé y le informó que no era posible definir qué tenía, pero que era posible que al nacer tuvieran que operarla para retirar el quiste.

La integrante de OV7 recordó que le tuvieron que practicar una cesárea tiempo antes de lo programado, pues su bebé estaba perdiendo peso y tras nacer le realizaron una operación para retirarle el quiste, que resultó ser en realidad su intestino y el apéndice.

“Yo me hice experta”, recordó la actriz, pues tras la operación los médicos le informaron que la pequeña tenía el Síndrome del intestino corto, un padecimiento que no se había tratado en ese hospital y que inevitablemente desencadenaría en la muerte de su pequeña.

Recordó que por tres meses estuvo visitando a su nena en el hospital y la dejaba con el temor de recibir la llamada en la que le informaran que había muerto.

“Ahí me cambió la vida, me cambió totalmente y soy una persona antes, una persona después” enfatizó Lidia y afirmó que sin duda era un dolor que no le desea a nadie, pues la muerte de un hijo no tiene ni siquiera nombre y recordó que entre las muchas cosas que le enseñó “su angelito” es a nunca decirle a alguien que entendía su dolor, pues cada pérdida es única.

Tras seis meses de luchar para que su pequeña saliera adelante, le pedía a su familia que rezara para que “diosito se la lleve”.

“Los últimos días que llegaba mi familia al hospital y me decían, vamos a rezar, yo les decía si van a rezar pídanle que ya se vaya, si van a pedir algo, pídanle a diosito que ya se la lleve, porque ya no quiero ver a mi hija así”, recordó entre lágrimas la actriz.