Ann Winblad y Bill Gates. (Fotos: Globalive Media | AFP)
Ann Winblad y Bill Gates. (Fotos: Globalive Media | AFP)

El ha traído consigo una interrogante tras anunciar su divorcio a fines de abril: ¿Qué puede haber influido en la ruptura cuyo compromiso iba más allá del amor? Como ambos no son muy conocidos por los escándalos, un nombre ha salido rápidamente del pasado de Bill: Ann Winblad. ¿Quién es? ¿Por qué todo el mundo está hablando de ella?

MÁS INFORMACIÓN: Bill y Melinda Gates: acuerdo de divorcio muestra un “trabajo ejemplar para resolver sus problemas”

Winblad es una reconocida inversora de capital riesgo, cinco años mayor que Bill Gates. Y que entre finales de los 70s y principios de 80s se ganó una merecida fama como una de las arquitectas de Silicon Valley: sus inversiones, entre ellas Microsoft, dieron forma al epicentro tecnológico del mundo.

También, entre los 1984 y 1987, Winblad y Gates salieron juntos. No sólo es la primera relación “seria” que tuvo el filántropo estadounidense sino que, durante los siguientes 20 años, siguieron siendo amigos cercanos. Al punto de que Bill pidió su aprobación a Winblad para casarse con Melinda.

Además, antes de la boda, acordó con Melinda que al menos una vez al año Winblad y él se irían de vacaciones juntos. Casi siempre a la casa de vacaciones de ella, en Outer Banks, en la costa de Carolina del Norte, a medio camino entre Nueva York y Florida. Una tradición que empezó cuando eran novios.

Bill y Melinda Gates en una foto tomada en julio del 2015. La pareja anunció hoy su separación tras 27 años de matrimonio. (Foto: Scott Olson / AFP)
Bill y Melinda Gates en una foto tomada en julio del 2015. La pareja anunció hoy su separación tras 27 años de matrimonio. (Foto: Scott Olson / AFP)

Winblad, que también tiene con Melinda una relación de confianza a tal punto de que se llamaban por su nombre de pila, dio el visto bueno sin dudarlo a aquel matrimonio. Conoció a Melinda, escuchó lo que Bill tenía que contarle sobre ella, y defendió que su “profundidad mental” era ideal para Bill.

En 2008, Winblad contaba en una entrevista que “Bill es una persona genial, pero hay un problema: cuando estás al frente de una gran multinacional o de la Fundación [Bill y Melinda Gates], tienes que presentarte de una forma ante los ejecutivos, los inversores, los trabajadores, los clientes. No puedes ser un tío bromista y tontorrón, porque pareces poco profesional. Y eso es algo que a Bill, que es una persona divertidísima siempre le ha pasado factura”.

Gates y Winblad terminaron porque ella quería casarse, pero él no. Y en sus vacaciones se dedicaban a los deportes de riesgo y las actividades al aire libre y a “divertirnos muchísimo”, según la misma Winblad. Su relación cuando eran novios tampoco necesitaba de la presencia constante. De hecho, se podría decir que inventaron las videollamadas y el visionado en pareja que hoy nos ofrecen las apps.

También hay otro pequeño problema en la teoría de la infidelidad: en 2015, a los 63 años, Winblad se casó con un investigador llamado Alex Kline. Famoso por participar de una película. Así que lo que ocurrió con Jeff Bezos (que se divorció de su esposa Mackenzie porque había empezado una relación con la periodista Lauren Cruz) no parece haberse repetido en el ahora divorcio de los Gates.

TAGS RELACIONADOS