El Spitfire sobrevoló lugares como la estatua de la Libertad y las pirámides de Egipto, cruzó el océano Atlántico y sobrevoló Groenlandia y las regiones salvajes del norte de Canadá. (Foto: AFP)
El Spitfire sobrevoló lugares como la estatua de la Libertad y las pirámides de Egipto, cruzó el océano Atlántico y sobrevoló Groenlandia y las regiones salvajes del norte de Canadá. (Foto: AFP)

Un avión Spitfire aterrizó el jueves en Reino Unido tras haber dado la vuelta al mundo, una hazaña sin precedentes para este monoplaza británico utilizado en la Segunda Guerra Mundial.

El aparato plateado se posó en el aeródromo de Goodwood, cerca de la costa meridional inglesa, exactamente cuatro meses después de su despegue el 5 de agosto.

El avión, de 76 años de antigüedad, efectuó un periplo de 27.000 millas (43.500 km) por unos 30 países, pilotado alternativamente por Steve Brooks, de 58 años, y Matt Jones, de 45, dos aviadores británicos.

Jones lo pilotó en la última etapa del viaje, de Lelystad, en Holanda, hasta Reino Unido.

Cuando bajó del avión, el piloto abrazó a su mujer y a su hijo recién nacido, Arthur. Durante el viaje, tuvo que regresar urgentemente de Rusia para el nacimiento del niño.

En su vuelta al mundo, el Spitfire sobrevoló la estatua de la Libertad en Nueva York y las pirámides de Egipto. Cruzó el océano Atlántico a la altura de las islas Feroe y Reykjavik, sobrevolando Groenlandia y las remotas regiones salvajes del norte de Canadá.

En Estados Unidos, se detuvo dos días en un rancho de Texas por un problema con una sonda de temperatura. También hizo un alto en el desierto californiano de Mojave para visitar la empresa espacial Virgin Galactic, del magnate británico Richard Branson.

Tras sobrevolar la costa norte del Pacífico por Canadá, Alaska y Rusia, el Spitfire llegó a Japón durante los tifones.

Recorrió su más larga etapa en el desierto saudita, un vuelo de tres horas y media entre Kuwait y Akaba, en Jordania (1.300 km). Luego puso rumbo a Reino Unido, pasando por Egipto, Grecia, Italia, Alemania y Holanda.

Los Spitfire jugaron un papel crucial en la batalla de Inglaterra, cuando Reino Unido combatía la amenaza de una invasión de la Alemania nazi.

Con esta vuelta al mundo, Brooks y Jones quisieron rendir homenaje a quienes diseñaron, construyeron y pilotaron el Spitfire.

De los 20.000 aparatos construidos, quedan menos de 250, de los cuales sólo unos 50 están en condiciones de volar, la mayoría basados en Reino Unido.

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