Emma pensó que Jude no sobreviviría y quiso tapar sus ojos para no experimentar el trauma de la pérdida. (Foto: Emma Roberts/composición)
Emma pensó que Jude no sobreviviría y quiso tapar sus ojos para no experimentar el trauma de la pérdida. (Foto: Emma Roberts/composición)

Emma Roberts, una mujer del , se encontraba en la dulce espera, todo iba con relativa normalidad, pero en la semana 22, de forma imprevista entró en labor de parto. Asustada por esto, se convenció así misma que la criatura no sobreviviría venir al mundo de forma tan prematura, por lo que tomó la decisión de ir al hospital con los ojos vendados, pensando que nunca podría volver a tener un hijo, pero la vida le tendría preparado un destino distinto, por lo que su , automáticamente, se hizo en las .

Parto prematuro

La mujer de 39 años sufría de “cuello uterino incompetente” en 2016, por lo que se había dilatado demasiado pronto. Cuando fue ingresada al centro médico, tanto la madre como el bebé desarrollaron sepsis, por lo que se convenció que el nene no lo conseguiría.

Jude Lami, el recién nacido salió con vida del útero de su mamita, pero antes de esto, Emma mantuvo la venda en todo momento, hasta llegó a taparse los oídos para no escuchar la preocupación de los médicos al atender al pequeño. El peligro pasó para el bebé, pero no para la madre, quien fue sometida a una cirugía para extraer la placenta y solo después de esto ambas pudieron conocerse: “quería que me vendaran los ojos porque no quería verlo muerto porque sabía lo molesta que estaría”, dijo a Mirror.

Los médicos dieron escasas esperanzas de vida al bebé, pero sobrevivió. (Foto: Emma Roberts/composición)
Los médicos dieron escasas esperanzas de vida al bebé, pero sobrevivió. (Foto: Emma Roberts/composición)

E insiste: “solo necesitaba algo para cubrirme los ojos y no poder ver lo que estaba pasando. Supongo que, si hubiera podido ver, habría huido... me preocupo bastante y, simplemente, no quería verlo muerto porque creo que me habría roto... me gusta arreglar un problema, pero en esto tienes que dejarlo en manos de los profesionales y no pude hacer nada para mejorarlo”.

¿Por qué sucedió?

Pero ¿por qué sucedió esto? Para tener una respuesta correcta es importante saber que cuando Emma tenía 20 años le quitaron las células precancerosas del cuello uterino por medio de láser, esto puede ocasionar que, como terminó sucediendo, desarrolle cuello uterino incompetente, lo que incide en un parto prematuro.

Por eso, cuando en 2016 sale en estado de Jude y cumplió la semana 19, los doctores se dieron con la sorpresa que, prácticamente, no tenía cuello uterino, por lo que advirtieron que podría dar a luz en cualquier momento. Le colocaron un “punto de emergencia”, pero esto no fue suficiente para que rompiera fuente.

El pequeño Jude estuvo 4 meses en la incubadora. (Foto: Emma Roberts/composición)
El pequeño Jude estuvo 4 meses en la incubadora. (Foto: Emma Roberts/composición)

Luchando por vivir

Por eso, en la semana 24 y debido a la sepsis de ambos, tuvieron que inducir el parto: “cuando los médicos vieron esto, dijeron que primero tenían que pensar en mí y, aunque mi bebé probablemente no sobreviviría, tuvieron que inducirme y sacar al bebé para poder tratarme... creo que, si no hubiera hecho mi propia investigación, Jude habría nacido a las 20 semanas sin mi punto y no viviría”.

“Dijeron que no sobreviviría y que no quería verlo... di a luz, lo llevaron al otro lado de la habitación y lo estaban trabajando, pero todo este tiempo mantuve la venda porque no quería que dijeran que había muerto... el hospital fue increíble. Había alrededor de 15 personas: parteras, consultores, médicos, pediatras, anestesistas, de todo”.

Jude fue llevado a UCI y Emma a cirugía pues no podía expulsar la placenta, por lo que cuando despertó de la intervención no estaba seguro si el pequeño estaba vivo o no, pero una hora después sus dudas se disiparon:

Hoy Jude tiene 6 años. (Foto: Emma Roberts/composición)
Hoy Jude tiene 6 años. (Foto: Emma Roberts/composición)

“Estaba en shock cuando lo vi por primera vez. Estaba traumatizada por el nacimiento y pensé que iba a morir porque mi madre murió después del parto... en las dos primeras semanas, todo lo que hacía era pararme junto a su incubadora y llorar. No pude tocarlo ni abrazarlo hasta después de cuatro semanas y media. Tenía neumonía y hemorragias cerebrales, fue muy traumático. Solo lloré y lloré, no podía parar y fue por horas”.

“No lo cambiaría por nada en el mundo”

Jude conoció su casa tras cuatro meses en el hospital, pero para Emma fue toda una vida: “nunca olvidaré la sensación de dejarlo en el hospital. Hasta una semana antes de que regresara a casa, no pude comprar nada porque pensé que, si compraba cosas, entonces me diría a mí misma que él regresaría a casa y eso no estaba garantizado. Me enseñó a ser paciente. Vi morir a tantos bebés en UCI y seguí pensando que Jude sería el próximo”.

Sin embargo, la agonía fue recompensada con la vida y ella lo sabe: “estoy agradecida de que esté aquí. Tantos bebés perdieron la batalla y estoy agradecida que Jude esté en casa y toda esa batalla valiera la pena. Jude es mi primer y último bebé porque la experiencia fue realmente traumática. Me encanta ser mamá. Es muy duro tener un hijo discapacitado, pero no lo cambiaría por nada en el mundo”, sentenció.


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