Sakae Kato ha evadido a las autoridades y vive en la zona de cuarentena junto a 40 gatos y demás animales. | Foto: Reuters
Sakae Kato ha evadido a las autoridades y vive en la zona de cuarentena junto a 40 gatos y demás animales. | Foto: Reuters

El , pues alcanzó los 9.1 grados en la escala de Richter. El movimiento sísmico sacudió toda la ciudad de Fukushima, causando que tres reactores de la central nuclear se apagaran. Minutos después un enorme tsunami alcanzó la central provocando el mayor desastre nuclear desde Chernobyl. Miles de personas tuvieron que evacuar la prefectura y abandonar a sus mascotas. Pero solo uno decidió darles una vida diga a estos indefensos animales. Esta es la de Sakae Kato: el hombre que lo dejó todo para cuidar a las mascotas abandonadas.

Más de 40 gatos y otro número de perros no pudieron ser rescatados tras la evacuación de la zona por orden del gobierno. Sin embargo, Kato, un hombre de 57 años, dejó su vida ‘normal’ y se quedó en la región tras el desastre nuclear en 2011. Allí él cuida de todas las mascotas que fueron abandonados por sus dueños, pues cerca de 160 mil personas evacuaron el lugar tras la liberación de contaminación radioactiva.

Namie es una de las zonas con acceso restringido dentro de la prefectura de Fukushima. Allí, Sakae Sato cuida de 41 gatos, perros y demás animales que va encontrando por su camino, la mayoría de ellos abandonados a su suerte en los últimos años. Convirtió su casa en un refugio improvisado, pero tiene a tantos animales bajo su cuidado que tuvo que ocupar otro departamento que había sido abandonado. El hombre vive en una ciudad fantasma, pero él le resta importancia.

En varias oportunidades las autoridades han intentado sacar al hombre de la zona de cuarentena, pero en ninguna tuvieron éxito. El japonés se niega a abandonar su hogar y sobre que sus nuevas mascotas nuevamente queden solas. Él es feliz con sus animales, muy a pesar de la peligrosidad del lugar y la posible radiación pues el área aún está siendo descontaminada.

La . Él hombre vive en una casa en ruinas y sin agua, gasta unos 7 mil dólares al mes en cuidar a los animales. Está usando todos sus recursos en mantener a salvo a gatos, perros, jabalíes y demás especies que aparecen en la zona.