Un pequeña de ocho años recibió los regalos que había pedido a Papá Noel en su carta dejada en el bosque. (Imagen referencial: Pixabay)
Un pequeña de ocho años recibió los regalos que había pedido a Papá Noel en su carta dejada en el bosque. (Imagen referencial: Pixabay)

En la temporada navideña los milagros existen y así quedó demostrado en Rusia. Una niña escribió una carta a Papá Noel y la dejó en un bosque de la ciudad de Perm (Rusia). Para la alegría de la pequeña, su nota llegó hasta el propio Santa Claus y terminó recibiendo sus regalos. De inmediato, la historia se en .

En territorio ruso, Glafira Rodionova, una pequeña de ocho años, decidió llevar su carta navideña al bosque. Tras ello, los residentes de Perm la hallaron, la leyeron y decidieron compartirla en internet. “Es una tradición en nuestra familia: Glasha siempre escribe cartas a Papá Noel antes del Año Nuevo y las lleva al bosque”, indicó la madre de la joven, Yana Rodionova.

En diálogo col los , Yana también comentó que “nuestros abuelos viven en Zakamsk, allí es donde lo llevamos al bosque. Mi hija primero busca un lugar para poner el sobre: bajo un árbol o entre las ramas”.

Papá Noel recibió la carta

Con la ilusión intacta, Glafira le pidió a su abuela que fuera al bosque para verificar si la carta había sido respondida. Afortunadamente, así fue. “Hubo una tormenta de nieve, al parecer vino Papá Noel y se lo llevó”, le indicaron a la niña.

Poniéndose en contacto con la Policía, el Papá Noel ruso o Ded Moroz (nombre que significa “abuelo frío”), consiguió encontrar a la pequeña.

Santa Claus sorprendió a la niña

Según detalló Yana Rodionova, el 25 de diciembre se produjo el esperado encuentro entre Santa Claus y Glafira. “Glasha, sus abuelos y yo decidimos dar un paseo por el Parque Gorki para abrir el apetito antes de la cena. Fue entonces cuando se acercaron Ded Moroz y la Doncella de la Nieve, mi hija se fijó en ellos desde lejos”, relató la mamá.

Como si fuera un cuento de Navidad, ambos personajes, que estaban vestidos con los atuendos correspondientes, se acercaron hacia la niña de ocho años y le entregaron en persona el micrófono y un juguete antiestrés que había pedido. “Un milagro tan maravilloso podría ocurrirme a mí. Menos mal que he tardado tanto en encontrar un lugar en el bosque para poner mi carta a Papá Noel”, exclamó Glafira Rodionova.