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El hombre que arreglaba los lapiceros de Alan García

Cajamarquino tiene tres décadas dedicado a este negocio que aprendió en la "Universidad de la vida"

Lapicerólogo

Cajamarquino tiene 30 años dedicado al oficio de reparar lapiceros. (Video: Xinhua)

El "Lapicerólogo" de Lima es uno de los hombres con más demanda en la capital peruana, donde los funcionarios públicos, escribanos, abogados, jueces y fiscales, requieren constantemente bolígrafos para firmar escritos judiciales o dilatados trámites burocráticos.

Pablo Becerra, nació en la región norteña de Cajamarca, en Perú, y desde muy joven aprendió este oficio en la "Universidad de la vida", como la mayoría de comerciantes peruanos que inician sus primeras experiencias antes de emprender un negocio honrado.

"Vengo desde el departamento de Cajamarca y radico acá desde muy pequeño, mis padres me trajeron a un año de nacido", expresó en declaraciones a Xinhua, mientras mezcla tintes de colores para sus clientes.

Con una camisa, que lleva un logotipo con su nombre, el "Lapicerólogo" de Lima ya se ha ganado un espacio en las cercanías al Centro Cívico de Lima, donde tiene un establecimiento atiborrado de vitrinas con bolígrafos, plumas en sus tinteros, sellos, papeles y estuches de tinta.

"Específicamente, 'Lapicerólogo' nació como una mozonada (broma), como hay radiólogos, son médicos, hacen radiografías, entonces, yo me puse ese nombre", sostuvo.

Becerra en el largo ejercicio de esta actividad, ha adquirido las destrezas y el perfeccionamiento que otorga la práctica diaria de un oficio, hasta convertirse en un profesional.

Hace memoria del recorrido de su vida, desde el escalón más bajo de la sociedad peruana como ambulante, sin recursos, hasta alcanzar una estabilidad económica gracias a su esforzada labor en este trabajo.

"Conforme pasaba el tiempo, yo me perfeccioné arreglando los sistemas de los lapiceros, de las plumas fuente, de las portaminas, entonces, tengo muchos clientes de instituciones de privilegio, inclusive de las fiscalías, doctores y abogados", explicó.

Pese a la competencia callejera, en las calles de la capital peruana, aún no se ha presentado una persona con las habilidades que tiene Becerra para hacerle competencia.

"En este negocio, gracias a Dios, no tengo competencia, tengo amigos que arreglan, pero no sé hasta qué punto han perfeccionado el sistema de los lapiceros", subrayó.

Desde que se inició como vendedor ambulante en las calles duras de la ciudad de Lima, "ha pasado mucha agua bajo el puente" y en este proceso también ha mejorado el negocio, contando ahora hasta con local propio.

"Yo tengo ya 30 años en este negocio de este rubro y puedo decir que soy un experto en los sistemas de los lapiceros", anotó.

Sin embargo, Becerra reconoce que hasta llegar a este lugar el recorrido de su existencia no ha sido fácil, los sistemas de los bolígrafos se ha vuelto bien complejos, porque sus mecanismos internos han variado.

Por sus manos han pasado bolígrafos de personajes de la política como del expresidente Alan García, quien enviaba a sus funcionarios a preparar tintes y comprar bolígrafos especiales para firmar decretos.

Sus bolígrafos van cargados de tinta especial, preparados según la demanda de los altos funcionarios.

"En realidad no me interesa las personas que traigan o que vengan, lo que me interesa son mis pacientes, como los llamo, que son los Cross, los Parker o los Mont Blanc", sostuvo.

(Fuente: Xinhua)

Lapicerólogo

Cajamarquino tiene 30 años dedicado al oficio de reparar lapiceros. (Video: Xinhua)

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