El caso del hombre cuya bacteria bucal se propagó a su cerebro y le provocó un aneurisma. (Foto: Referencial / Freepik)
El caso del hombre cuya bacteria bucal se propagó a su cerebro y le provocó un aneurisma. (Foto: Referencial / Freepik)

Jay Keller es un arquitecto de Chicago, , que solía llevar una vida sana. Se ejercitaba, corría maratones y nunca se enfermaba. Por ello, grande fue su sorpresa, y la de toda su familia, cuando comenzó a sentir fatiga a mediados del 2021.

En un inicio, Keller, de 49 años, creyó que se trataba de un simple resfriado, pero los meses pasaron y los síntomas empeoraban cada vez más.

“Estaba cada vez más cansado por la noche”, declaró el hombre en conversación con . “Eventualmente, descubrí que ya no podía correr más. Era demasiado difícil... mi esposa decía: ‘Es como si tuvieras 75 años al final del día”.

Tras ir al médico, le recetaron medicina para el resfriado. Tras ello, pensó que había contraído covid. Entonces, empezó a sufrir un dolor de cabeza insoportable. El “peor de su vida”, recuerda.

El tiempo pasó y, con la esperanza de que sus síntomas desaparezcan, Jay continuó con su vida, pero todo cambió cuando le tocó hacerse su examen físico anual.

El doctor que analizó su sangre descubrió que Keller tenía endocarditis, una inflamación del revestimiento interno de las cavidades y las válvulas cardíacas, causada por una bacteria bucal llamada Streptococcus mutans.

El hombre sabía que tenía la anomalía cardíaca, la cual nunca afectó su vida, pero la infección empeoró su situación.

“En este caso, la bacteria probablemente ingresó al torrente sanguíneo por comer o por la higiene dental de rutina y pudo desarrollar una infección en la válvula cardíaca anómala bicúspide del señor Keller. A partir de ahí, se extendió a otras partes de su cuerpo a través del torrente sanguíneo”, dijo la doctora Karen Krueger, especialista en enfermedades infecciosas de Northwestern Medicine, donde se trató a Keller.

La infección llegó a su cerebro

Las cosas empeoraron para el paciente pues parte de la sangre infectada llegó hasta su cerebro.

Las arterias cerebrales infectadas formaron un aneurisma cerebral micótico, algo que puso en riesgo su vida.

“Es una locura”, recordó haber pensado Keller. “Estaba como, ¿cómo estoy vivo si tengo un aneurisma?”.

Su caso era raro pues no es común tener un aneurisma cerebral infectado. Ante ello, los médicos sometieron al hombre a una craneotomía, abriendo su cráneo y realizando un procedimiento llamado bypass cerebral.

Dado que el aneurisma involucraba arterias cerebrales cruciales, los especialistas tomaron los vasos sanguíneos adheridos al bulto y los desviaron uniéndolos a las arterias normales cercanas, explicó Babak Jahromi, neurocirujano de Keller.

“Básicamente se trata de volver a cablear o rehacer las tuberías del cerebro cortando la parte que no funciona y haciendo que los tubos restantes se conecten entre sí”, dijo el especialista.

Afortunadamente, la cirugía fue un éxito y con los meses Jay pudo recuperarse. En la actualidad, se siente “prácticamente al 100%” y ha vuelto a hacer ejercicio.

“La vida ha vuelto prácticamente a la normalidad, menos por un par de cicatrices realmente geniales”, dijo el hombre.

Tras superar la infección, Keller invitó a otras personas a escuchar sus cuerpos y no pasar por alto ningún dolor o síntoma inusual.

“Sea más consciente de su salud y siéntase más cómodo yendo al médico para hacerse análisis básicos de sangre y orina que pueden descubrir problemas más profundos”, advirtió.

Qué es la endocarditis

Según Mayo Clinic, la endocarditis es una inflamación del revestimiento interno de las cavidades y las válvulas del corazón (endocardio) que puede poner en riesgo la vida.

La endocarditis, por lo general, se debe a una infección. Las bacterias, los hongos u otros gérmenes ingresan al torrente sanguíneo y se adhieren a las zonas dañadas del corazón.

Los factores que aumentan las probabilidades de que se produzca una endocarditis incluyen válvulas cardíacas artificiales, válvulas cardíacas dañadas u otros defectos del corazón.

Si no recibes un tratamiento inmediato, la endocarditis puede dañar o destruir las válvulas cardíacas. Los tratamientos incluyen medicamentos y cirugía.


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