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Lello, la librería portuguesa que consiguió salvarse de los fans de Harry Potter

Entraban a centenas, se agolpaban para fotografiarse y dañaban tanto los ejemplares que los fans de Harry Potter casi acaban con la librería portuguesa Lello, que ha conseguido dar la vuelta a la situación

Entraban a centenas, se agolpaban para fotografiarse y dañaban tanto los ejemplares que los fans de Harry Potter casi acaban con la librería portuguesa Lello, que ha conseguido dar la vuelta a la situación y no solo sobrevivir a las ingentes visitas, si no lucrarse con ellas.

Con 113 años recién cumplidos, la Lello es uno de los edificios más conocidos de Portugal y uno de los principales puntos turísticos de Oporto desde inicios del siglo XX, con una expansión de fama y admiración constante desde entonces.

Tenía buenas razones para ello, como su impresionante fachada neogótica, su selección de libros e incluso la curiosa historia de su fundación, lograda gracias a un billete de lotería premiado; anécdota, sin embargo, que pocos conocen al haber quedado enterrada por la locura de Harry Potter.

Todo, en realidad, se debe a rumores jamás confirmados por la autora de la saga, explican a Efe fuentes de la administración de la librería, habladurías que sostienen que se inspiró en esta tienda cuando escribía la historia del niño mago.

En concreto, Lello sería aparentemente el origen de la tienda de libros "Flourish and Blotts", donde Harry Potter y sus compañeros compran cada año los libros para ir a Hogwarts; las escaleras de Lello, aseguran los fans, se corresponden con las vistas en las películas del mago.

Lo único que se sabe es que Rowling residió en Oporto en los años 90, y más allá de eso quedan las peculiares "coincidencias": el fundador de la oscura casa Slytherin se llama Salazar, igual que el dictador luso del siglo XX, y los uniformes con capa de Hogwarts sean idénticos a los que llevan los universitarios portugueses.

Para los fans de Harry Potter bastaron los parecidos de las películas con Lello para empezar a saturar la pequeña librería portuense hasta causar daños que amenazaron su patrimonio.

"En los últimos 20 años la librería sufrió un gran declive porque con la invasión turística comenzó a tener un mayor flujo de visitantes que no compraban libros, si no que deterioraban el patrimonio", cuenta la presidenta de administración de la Lello, Aurora Pedro Pinto.

La cosa empeoró cuando Oporto se convirtió a partir de 2008 en un destino ideal para escapadas, lo que hizo que las filas para entrar a la tienda no solo la compusieran fans de Harry Potter; de hecho, éstos son ya residuales.

"En realidad, aunque mucho se diga sobre la importancia de Harry Potter en las visitas a la librería Lello, la verdad es que en el estudio que hicimos con Nelson, una empresa internacional, en el que preguntamos específicamente eso, solo el 5 de los preguntados decían que habían venido por él", afirma Pedro Pinto.

"La librería es muy popular como punto turístico de la ciudad, ¿no? Vivimos aquí desde agosto y siempre hemos querido venir, pero es bastante concurrida", dijo a Efe Andrea, una venezolana que esperaba en la fila para entrar junto a su novio y que sostuvo venir solo por la arquitectura del recinto.

Es uno de los ejemplos que han permitido recuperar el establecimiento, ya la administración impuso en 2015 un billete de entrada por valor de 5 euros (5,7 dólares), que se descuentan en una eventual compra.

La fórmula ha servido para incrementar las ventas, que ascienden a 1.200 ejemplares por día, lo que ha convertido a Lello es la tienda que más libros vende de Portugal.

La librería estima que el 40 % de los visitantes son lectores, lo que hace que el 60 % restante, como el caso de Andrea, deje beneficios por entrada que han permitido una enorme remodelación del espacio durante los últimos dos años y salvarse así del deterioro que empezaron a causar los pottermaníacos.

Cynthia de Benito / EFE

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