Caminó al altar en el día de su boda tres años después de sufrir accidente que la dejó paralizada

Ally Grizzard busca que su inspiradora historia de superación sirva como ejemplo a otras personas con discapacidades similares a la de ella

Caminar hacia el altar es la última de las preocupaciones para cualquier novia en el día de su boda pero para la protagonista de esta emotiva historia que llega desde Estados Unidos este hecho lo significaba todo, ya que era algo que no podía hacer desde que quedó paralizada tras sufrir un accidente automovilístico hace cerca de tres años.

Todo ocurrió un día de 2015 cuando algo tan cotidiano como llevar a tu mascota al veterinario cambió para siempre la vida de Ally Grizzard. Ella conducía tranquilamente su auto cuando notó que otro vehículo –que había sido robado y la persona detrás del volante escapaba de la policía– se le acercaba peligrosamente a toda velocidad.

En ese momento su único objetivo era evitar a toda costa que la embistieran y en el proceso, acabó perdiendo el control de su automóvil y acabó dando varias vueltas de campana. La fuerza del impacto la hizo volar por los aires y Grizzard, en declaraciones a WAGA-TV, recordó que sintió cómo “toda su espalda se hacía pedazos”.

Cuando los parámedicos la atendieron y trasladaron de emergencia a un hospital cercano pero su estado era delicado. “Cuando llegué, no tenía pulso, ni presión sanguínea, nada”, dijo. Su situación no solo le impedía caminar sino que también afectó a sus intestinos, vejiga, temperatura corporal, circulación y presión sanguínea.

Sin embargo, cuando su novio le propuso matrimonio, Ally Grizzard hizo la promesa que iba a caminar al altar el día de su boda y el proceso para lograrlo no fue nada fácil. Durante tres años, ella luchó con un intenso dolor y una desafiante rehabilitación para hacer realidad lo que tanto anhelaba. Y vaya que lo consiguió.

Con la ayuda de su padre y padrastro, la protagonista de esta increíble historia de superación caminó al altar donde iba a contraer nupcias con su futuro esposo. “Fue mi primera vez caminando en césped y colina arriba, y fue algo duro”, comentó. “Fue una verdadera lucha pero logré lo que me propuse”.

Grizzard espera que su ejemplo ayude a inspirar a otras personas que lidian con discapacidades similares. “Incluso en los días malos hay que seguir adelante, ya que uno puede tener una vida normal. Uno todavía puede casarse, tener hijos y hacer todo lo que hacía, simplemente de una forma distinta”, sentenció


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