Tremenda sorpresa: estuvo ronco durante un año y al hacerse ver dejó anonadados a los médicos. (Foto: Referencial / Freepik)
Tremenda sorpresa: estuvo ronco durante un año y al hacerse ver dejó anonadados a los médicos. (Foto: Referencial / Freepik)

Durante el lapso de un año, un hombre estadounidense de la tercera edad sintió como su voz se volvía cada vez más ronca. Tras someterse a un examen médico, los especialistas se llevaron tremenda sorpresa: el paciente tenía hongos en la garganta.

Según el informe del caso, publicado el 4 de agosto en la revista JAMA Otolaryngology–Head & Neck Surgery, el sujeto parecía saludable cuando fue a una clínica en Pensilvania que trata afecciones de la cabeza y el cuello.

Según el texto, el hombre, de 60 años, no tenía antecedentes de tabaquismo, cirugías de cabeza y cuello o exposición a la radiación. En un principio fue tratado por su médico de cabecera por asma con esteroides inhalados sin que los síntomas mejoraran.

Una videoestroboscopia, técnica de imágenes de alta velocidad, reveló que el hombre tenía una inflamación severa en el tejido que recubre la garganta, la cual provocó que las vías respiratorias se estrecharan.

Un examen de cerca del tejido muestreado reveló parches de células laríngeas muertas rodeadas por grupos de células inmunitarias, lo que sugiere que las células habían muerto debido a una intensa inflamación en la garganta.

También se encontraron células de levadura en ciernes que las células inmunitarias habían rodeado y comenzado a engullir.

El diagnóstico

Una nueva prueba identificó la levadura como Blastomyces dermatitidis, un hongo que causa una infección llamada blastomicosis.

Se trata de un hongo que crece en ambientes al aire libre, generalmente en suelo húmedo y madera y hojas en descomposición, según la CDC.

Las personas pueden desarrollar blastomicosis después de respirar esporas de B. dermatitidis suspendidas en el aire, aunque la mayoría no se enferma.

En ocasiones, la infección llega a los pulmones, la piel, los huesos o el sistema nervioso central, es decir, el cerebro y la médula espinal. En el caso del paciente, el hongo solo creció en su laringe.

Tras el diagnóstico, fue sometido a una cirugía y se le recetó un antimicótico. Dos meses después, el hombre presentó una mejora considerable y se le quitó la sonda de alimentación.


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