Kyle Hippchen, capitán de una aerolínea con sede en Florida, posa para una foto frente a una cápsula Dragon de SpaceX. (Foto: AP | John Raoux)
Kyle Hippchen, capitán de una aerolínea con sede en Florida, posa para una foto frente a una cápsula Dragon de SpaceX. (Foto: AP | John Raoux)

¿Qué harías en su lugar? Te lo contamos. Le contó a su familia y algunos amigos. Aquel entonces muy pocos sabían que el piloto estadounidense Kyle Hippchen debería haber hecho historia y ser uno de los primeros turistas espaciales del mundo. Esta es la extraordinaria historia del ganador de un sorteo único en su clase, quien se vio obligado a ceder su asiento a su compañero de cuarto de la universidad.

Aunque el secreto se reveló, eso no hace que sea más fácil saber que perdió su oportunidad de ir al espacio porque excedió el límite de peso. Hippchen aún no ha visto la serie de Netflix en el vuelo de tres días comprado por un empresario tecnológico para él y tres invitados en septiembre pasado.

“Duele demasiado. Estoy increíblemente decepcionado. Pero es lo que es”, dijo. Hippchen, de 43 años, capitán de la aerolínea regional, Endeavour Air, compartió su historia con la agencia AP durante su primera visita al Centro Espacial Kennedy de la NASA desde que perdió su viaje en un cohete.

Excedió el límite de peso

En ese momento, Hippchen pesaba casi 150 kilos, lo que excedía notablemente el peso permitido por astronauta en la cápsula Dragon, de SpaceX. “Estaba tratando de averiguar cómo podría bajar 37 kilos en seis meses. Era posible, pero no lo más saludable del mundo”, reveló Hippchen a AP.

¿Qué hizo ante la imposibilidad de viajar al espacio? Regalar su boleto a alguien, pero ¿A quién? El elegido fue Chris Sembroski, un ingeniero de datos de 42 años que había sido compañero y amigo suyo en la Universidad Aeronáutica Embry-Riddle. Hippchen sabía que lo disfrutaría tanto como él.

Durante su paso por la universidad Hippchen y Sembroski hacían viajes de una hora por auto para ir a presenciar los lanzamiento de los transbordadores de la NASA. También pertenecían a un grupo de defensa del espacio que viajaban a Washington para impulsar los viajes espaciales comerciales.

Kyle Hippchen regaló su viaje al espacio a su amigo Chris Sembroski. (Foto: AP)
Kyle Hippchen regaló su viaje al espacio a su amigo Chris Sembroski. (Foto: AP)

Ganador del sorteo

A pesar de vivir en costas opuestas, Hippchen y Sembroski continuaron intercambiando noticias espaciales y defendiendo la causa. Ninguno de los dos pudo resistirse cuando el fundador y director ejecutivo de Shift4 Payments, Jared Isaacman, rifó un asiento en el vuelo que le compró a Elon Musk de SpaceX. El beneficiario fue el Hospital Infantil de St. Jude Children’s.

Hippchen se llevó US$600 en boletos. Sembroski, a punto de comenzar un nuevo trabajo en Lockheed Martin, pagó solo $50. Con 72,000 boletos en el sorteo, ninguno pensó que ganaría y no se molestó en decírselo al otro.

A principios de marzo, Hippchen comenzó a recibir correos electrónicos en busca de algunos datos sobre él. Fue entonces cuando leyó la letra pequeña del concurso: el ganador tenía que medir menos de 6 pies con 6 pulgadas y pesar 250 libras (2 metros y 113 kilogramos). Hippchen medía 5 pies 10 pulgadas y pesaba 330 libras (1,8 metros y 150 kilogramos).

Les dijo a los organizadores que se retiraría, pensando que era solo uno de los muchos finalistas. En la ráfaga de correos electrónicos y llamadas que siguieron, Hippchen se sorprendió al saber que había ganado.

Chris Sembroski, de 42 años, es el primero de izquierda a derecha. (Foto: AFP | NASA)
Chris Sembroski, de 42 años, es el primero de izquierda a derecha. (Foto: AFP | NASA)

Regaló su premio

Con un lanzamiento planeado para septiembre, el cronograma era ajustado. Todavía nuevo en volar personas, SpaceX necesitaba comenzar a medir a sus primeros pasajeros privados para sus trajes de vuelo y asientos de cápsula hechos a medida. Como ingeniero aeroespacial y piloto, Hippchen sabía que el límite de peso era un problema de seguridad que afectaba a los asientos y no podía superarse.

“Estaba tratando de averiguar cómo podría bajar 80 libras (36 kilos) en seis meses, lo cual, quiero decir, es posible, pero no es lo más saludable que se puede hacer en el mundo”, dijo Hippchen. Isaacman, el patrocinador del vuelo espacial, permitió que Hippchen eligiera un suplente.

Chris Sembroski viajó el 12 de septiembre desde Cabo Cañaveral. (Foto: AFP | NASA)
Chris Sembroski viajó el 12 de septiembre desde Cabo Cañaveral. (Foto: AFP | NASA)

En agradecimiento, Sembroski se ofreció a llevar artículos personales al espacio para Hippchen. Reunió los anillos de la escuela secundaria y la universidad, los galones de capitán de su aerolínea, el Corazón Púrpura de la Primera Guerra Mundial de un tío abuelo y algunas cosas de sus mejores amigos de la escuela secundaria, y advirtió: “No preguntes ningún detalle”.

Antes de subirse a la cápsula Dragon de SpaceX el pasado 15 de septiembre, Sembroski siguió la tradición y usó el teléfono en lo alto de la torre de lanzamiento para hacer su única llamada asignada. Llamó a Hippchen y le dio las gracias una vez más. “Estoy eternamente agradecido”, le dijo Sembroski.