Esta es una imagen referencial de un niño bebiendo leche. (Foto: samer daboul / Pexels)
Esta es una imagen referencial de un niño bebiendo leche. (Foto: samer daboul / Pexels)

Todo en exceso, definitivamente, es malo. Hoy en Mag te presentamos un caso que ha llamado la atención en varias . Johnny Donovan, un pequeño de 2 años que reside en Oregón (Estados Unidos), estuvo tan mal de salud que su pediatra y sus padres llegaron a pensar que tenía leucemia; sin embargo, más adelante se descubrió que en realidad tenía sobredosis de leche de vaca.

informó que Laura Donovan, madre del menor, dejaba que su hijo bebiera alrededor de 30 a 40 onzas de leche de vaca al día, lo cual es más de lo que se recomienda: 16: a 24 onzas. Ella y su esposo nunca imaginaron que dicha líquido afectaría la salud de su pequeño.

Johnny dormía más que otros niños de su edad y estaba casi siempre de mal humor. Por si fuera poco, lucía muy pálido, pero esto era atribuido por su progenitora como una consecuencia al clima nublado del noroeste del Pacífico y a la herencia genética de la familia con ascendencia irlandesa.

Eventualmente, un pediatra, al examinar a Johnny, se mostró preocupado, razón por la cual ordenó que se le hicieran exámenes de sangre. Es así como se supo que el nivel de hemoglobina del menor oscilaba entre 4,5 y 5,6. El médico, por un breve instante, pensó que el pequeño tenía leucemia, pero no. Lo que tenía era una deficiencia de hierro.

Esta es una imagen referencial de un niño a punto de beber leche. (Foto: cottonbro studio / Pexels)
Esta es una imagen referencial de un niño a punto de beber leche. (Foto: cottonbro studio / Pexels)

Las consecuencias del consumo excesivo de leche de vaca

¿Pero a qué se la deficiencia de hierro? Pues al consumo excesivo de la leche de vaca, la cual dificulta la capacidad del cuerpo para absorber dicho mineral. Ello, siempre según Daily Mail, genera “agotamiento, piel pálida, irritabilidad, latidos cardíacos acelerados, falta de apetito, dificultad para respirar y mareos”.

Ahora ya está muy bien de salud

Afortunadamente, Johnny pudo recuperarse de su soplo cardíaco y anemia un mes y medio después. Todo gracias a un tratamiento, el cual incluía dos transfusiones de hierro y suplementos dietéticos continuos.

“Recibió la primera transfusión un viernes, y para el domingo, era una persona diferente”, indicó Laura Donovan. El pequeño ahora se despierta con entusiasmo, sonríe a quienes conoce y tiene más ganas de comer. “Por primera vez en su pequeña vida, siento que finalmente estoy conociendo al verdadero Johnny”, aseveró la progenitora.


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