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Alaa Salah, la joven que se ha convertido en ícono de las protestas en Sudán

Vestida de blanco, con aretes redondos dorados que reflejan las luces de una marea de celulares a su alrededor, Alaa Salah se convirtió en unos días en uno de los íconos de las movilizaciones en su país.


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Una joven sudanesa, vestida de blanco, de pie sobre el techo de un auto, arengando a una multitud delante del cuartel general de las Fuerzas Armadas en Jartum. La imagen se propagó en las redes sociales, permitiendo a la interesada reafirmar el papel clave de las mujeres en estas protestas contra el gobierno sudanés.

"Las mujeres sudanesas siempre participaron en las revoluciones de este país", explicó Alaa Salah a AFP luego de que un video la mostrara cantando y llamando a luchar contra el poder del presidente Omar al Bashir, delante de la sede de los militares en Jartum y que se convirtió viral en Internet.

Vestida de blanco, con aretes redondos dorados que reflejan las luces de una marea de celulares a su alrededor, Alaa Salah se convirtió en unos días en uno de los íconos de las protestas en Sudán.

Por su silueta y su vestimenta se la apodó "Kandaka", o "la reina nubia", en alusión a los soberanos que marcaron la historia de la región en la Antigüedad.

Según esta estudiante de arquitectura e ingeniera de la Universidad Internacional de Sudán en Jartum, la historia de su país está marcada por las reinas influyentes. "Esto forma parte de nuestra herencia", dice.

Su reciente notoriedad la llevó a crear una cuenta en Twitter, en la que explicó que subió "al techo de un auto para hablar al pueblo, condenar el racismo y el tribalismo bajo todas sus formas".

"Quería hablar en nombre de la juventud", precisó en un tuit. "El combate para un Sudán democrático y próspero continúa".

Muchos en Internet la califican de "heroína" o "ícono".

Pero la noche del miércoles, Alaa Salah dijo en Twitter que recibió "amenazas de muerte". "No me doblegaré. Mi voz no puede suprimirse", escribió.

Desde el sábado, los manifestantes sudaneses acampan delante de la sede de las Fuerzas Armadas en Jartum para pedir apoyo a los militares en esta oposición al presidente Al Bashir, que dirige el país desde hace 30 años.

Desafiando los disparos de gases lacrimógenos, las mujeres manifiestan desde el principio de las protestas en diciembre, y el miércoles, quinto día delante de la sede militar, estaban muy presentes.

"Las mujeres participan masivamente en tales movimientos, no sólo para combatir por sus derechos, sino para defender los de toda la comunidad (...). No hay diferencia entre los dos", dice Salah.

"Estoy orgullosa de participar en esta revolución y espero que alcancemos nuestro objetivo", aseguró.

Al Bashir, de 75 años, rehúsa dimitir y decretó el estado de emergencia el 22 de febrero.

Según un balance oficial, 49 personas murieron desde que comenzaron las protestas. (Con información de AFP)

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