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Cheryl Angelelli, una bailarina de salón en silla de ruedas que rompe barreras para las personas con discapacidad

Esta ganadora de varias preseas con el equipo paraolímpico de nado de Estados Unidos se convirtió en una de las mejores exponentes de esta rigurosa disciplina a punta de trabajo duro y una determinación inquebrantable. Esta es su inspiradora historia


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Pese a estar paralizada del pecho para abajo, Cheryl Angelelli domina la pista de baile como toda una profesional. Y es que esta estadounidense no solo está rompiendo barreras para las mujeres con discapacidad sino también récords mundiales al quedar en el séptimo puesto de un concurso mundial de baile de salón realizado en 2017. Esta es su inspiradora historia.

La vida de Angelelli, quien antes de incursionar en la danza tuvo una prolífica carrera como integrante del equipo paraolímpico de nado –con el que ganó dos medallas de plata y dos de bronce–, quedó marcada a la temprana edad de 14 años cuando sufrió un accidente que la dejó confinada a una silla de ruedas, reveló el programa Good Morning America.

“Empecé a nadar de forma competitiva cuando tenía 8 años. Soñaba con alcanzar el pináculo de mi deporte, que para mí habría sido participar en las Olimpiadas”, precisó Cheryl, que reveló que un golpe en la cabeza durante una práctica de nado en la parte superficial de una piscina fue suficiente para que la mayor parte de su cuerpo quede inmovilizada para siempre.

“Los doctores me dieron un diagnóstico desalentador. Me dijeron que no volvería a caminar y que nunca sería independiente”, agregó la ex atleta, que prefirió hacer oídos sordos y no iba a dejar que su condición la desanimara de alcanzar sus sueños. Fue entonces que en 1996 descubrió los Juegos Paralímpicos que “cambiarían su vida”.

“Fue la primera vez que fui testigo del nivel élite de competición de los atletas con discapacidad”, contó Angelelli, que vio su oportunidad de cumplir su sueño de infancia de competir en unos juegos, aunque sean Paralímpicos. Pero después de 16 años de triunfos (y también derrotas), decidió colgar los trajes de baño y embarcarse en otra disciplina igual de rigurosa.

“El baile de salón en silla de ruedas era algo que siempre quise intentar. Así que cuando me retiré (del nado) fue la oportunidad perfecta de probar este nuevo deporte”, confesó Cheryl, que no se mostró temerosa en incursionar en esta nueva aventura y trabajó duramente hasta convertirse en una de sus mejores exponentes.

Tanto ella como su compañero de baile alcanzaron la fama en redes sociales con su rutina inspirada en la película ‘Dirty Dancing’, en la que la sostienen en el aire con silla de ruedas y todo. “Es algo genial para el público ya que no se lo espera. No se imaginan que alguien en mi condición sea capaz de hacer ese movimiento”, añadió.

Cheryl pasa sus días sin pensar en que tiene una limitación ya que como directora de marketing de un instituto de rehabilitación en Michigan, anima a otros a que piensen como ella. “Esta discapacidad sí va a cambiar tu vida pero no significa que sea el final”, asegura esta sabia mujer, que no permitió que el “no puedo” se interponga entre ella y sus objetivos.

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