Cody Bondarchuk, de Canadá, trabajó más de dos años en McDonald's y cada vez que podía colocaba una pieza adicional a las cajas de 10 nuggets de pollo que repartía en la ventanilla de autoservicio. (Foto: Pexels/Referencial/Cody Bondarchuk en Facebook)
Cody Bondarchuk, de Canadá, trabajó más de dos años en McDonald's y cada vez que podía colocaba una pieza adicional a las cajas de 10 nuggets de pollo que repartía en la ventanilla de autoservicio. (Foto: Pexels/Referencial/Cody Bondarchuk en Facebook)

No todos los héroes usan capa y sus buenas acciones se presentan en una variedad de formas que van desde aquellas capaces de cambiarnos la vida hasta las comparativamente menores –pero no por eso menos gratificantes– como recibir una pieza extra en un pedido de comida.

Hablando de este último punto, un antiguo empleado de la conocida cadena de restaurantes de comida rápida se volvió en redes sociales al revelar que por más de dos años puso 11 McNuggets en cada caja de 10 piezas que entregaba sin que lo supieran sus jefes.

Cody Bondarchuk, de , fue calificado como “héroe” por su desinteresado accionar, aunque muchos lo llaman el “Robin Hood de los McNuggets”, que realizó de 2007 a 2009, tiempo en el que trabajó en el mencionado negocio ubicado en la ciudad de Edmonton.

“Trabajé en McDonald’s por dos años y medio y ponía 11 nuggets en casi cada caja de 10 que despachaba”, escribió Bondarchuk en su cuenta de Twitter, sin saber que acabaría convirtiéndose en un verdadero fenómeno viral en las redes sociales.

Con más de 900,000 ‘Me gusta’ y unas 80,000 ‘retuiteadas’, la buena acción del joven causó revuelo entre los clientes de la conocida cadena de restaurantes de comida rápida de varias partes del mundo, desatando una oleada de comentarios.

Incluso una persona hizo el intento de calcular el valor monetario del acto de buena voluntad de Bondarchuk, estimando una cifra que bordeaba los 40,000 dólares; sin embargo, lo que sorprendió a más de uno fue que él no era el único.

En declaraciones a la televisora local , el joven contó que “muchos de sus compañeros de trabajo hacían lo mismo” ya que era “muy sencillo rellenarlas cajas sin lucir extraño cuando uno estaba en la línea de entrega, donde además no había cámaras”.

Consultado sobre su alguien alguna vez un cliente le agradeció su generosidad, Bondarchuk señaló que la mayoría fue en la zona de autoservicio pero que le gustaba imaginarse a las personas que atendía “sonriendo al llegar a sus casas y ver el nugget extra en su pedido”.

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