Lo mejor es que ambas mascotas se sientan cómodas y relajadas para que se lleven bien. (Foto: Free-Photos / Pixabay)
Lo mejor es que ambas mascotas se sientan cómodas y relajadas para que se lleven bien. (Foto: Free-Photos / Pixabay)

Hay quienes dicen que cada uno es feliz por su lado, mientras que otros ven día a día cómo se aman. Los perros y gatos no siempre tienen que llevarse mal y hacer que convivan en un mismo hogar y se lleven muy bien sí es posible, solo hay que encontrar la mejor manera de lograrlo por el bien de las .

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Es aquí donde la paciencia del dueño y las técnicas que se usen son vitales, pues hay que tener en cuenta las necesidades de cada uno y no obligarlos a juntarse si es que no quieren, pues alguno podría salir lastimado.

Los especialistas aseguran que lo mejor es presentarlos desde cachorros, así se acostumbran el uno al otro desde pequeños y aprenden a compartir el espacio, juguetes y sentirse familia. De lo contrario, si ya son adultos, pueden no llevarse bien del todo, pues sienten que uno llegó a ocupar su lugar. Si este es el caso, lo mejor es mantenerlos en ambientes separados cuando no estés en casa.

Consejos para presentarlos

  • No importa cuál de los dos es la nueva mascota, lo que debes evitar es la sobreexcitación para que ambos estén tranquilos.
  • Preséntalos en un lugar amplio y grande. El perro puede estar sujeto por la correa y el gato libre por si quiere huir.
  • Permite que se miren y huelan, siempre observándolos para prevenir un ataque.
  • Si ambos se muestran tranquilos, puedes dejar que interactúen. Si están ariscos, ten paciencia hasta que acepten acercarse.

Trucos de convivencia

Todo será más sencillo si tienes en claro que necesitarás mucha paciencia, educación y control para que ambos aprendan a llevarse bien.

1. Recurre a los olores

Tanto el perro como el gato tienen muy desarrollado el sentido del olfato y una manera de que se acostumbren a la presencia de otro animal es insertando prendas o un juguete del can en la habitación del felino y viceversa.

También puedes acariciar a uno y luego tocar al otro con el olor impregnado para que entienda que los dos forman parte de la casa y tienen tu cariño por igual.

2. Espacio independiente para cada uno

Los animales necesitan tener un lugar propio para no sentirse invadidos. Ponles una cama, comida, agua y juguetes por separado. Sobre todo ten cuidado al momento de alimentarlos, pues ambos son animales depredadores y pueden iniciar una disputa por la comida.

Luego, cuando sientas que ya se llevan bien, podrán convivir respetándose.

3. Refuerzo positivo

El felino se irá acercando por curiosidad al perro cuando sienta que no hay amenaza, de lo contrario se esconderá y mostrará asustado.

El uso de recompensas será importante en el proceso. En cuanto el perro esté calmado y relajado con el gato delante, prémialo y nunca lo grites o golpees, pues sentirá que es una situación tensa y no actuará con normalidad.

4. Dedícales tiempo

Es necesario que les presten atención a ambos y respetes su espacio y su forma de ser. Ofréceles caricias cuando estén cerca de ti, así el otro verá que acercarse es positivo y beneficioso.

Si pusiste en práctica los consejos y sientes que no se pueden llevar bien, recurre a un etólogo, especialista en comportamiento canino y felino que te ayudará a que mejoraren su relación.


Por qué mi perro estornuda

Resfriado

Los perros también pasan por este cuadro como los humanos y la irritación de las vías respiratorias superiores hacen que presenten tos o secreciones mucosas. Esta condición se le pasará en pocos días y de no ser así, es mejor llevarlo al veterinario.

Alergia

Si tu perro estornuda cuando come o está cerca del polen, polvo, flores, moho, hierba, humo del tabaco o productos de limpieza del hogar, puede ser alérgico a ellos y al estornudar busca eliminar las sustancias que han entrado por su nariz.

Enfermedades respiratorias

Un virus puede ser el causante de que tu perro tenga constantes estornudos. Para saber que está sufriendo este proceso hay que prestar atención a otros síntomas como ojos o glándulas linfáticas hinchados, tos, moco, dificultades para respirar o cansancio.

Esto es el indicador de que tu mascota puede estar padeciendo de asma, bronquitis, neumonía, faringitis, moquillo, entre otros males, por lo que si estornuda mucho y se ahoga, debe recibir tratamiento cuanto antes.

Ácaros en la nariz

Los ácaros no solo afectan a las personas, sino también a los perros pues pueden alojarse en su nariz y causarles mucha picazón, lo que conlleva a los estornudos.

Estos pueden ingresar mientras excava en la tierra con su cara o si se acerca mucho a otro perros que está invadido por ellos.

Infecciones bucales

Otra de las causas más graves es que tu ‘hijo de cuatro patas’ esté sufriendo una infección dental que le provoca una infección respiratoria y constantes estornudos. Un mal olor en la boca, inflamación en sus encías o bolsas de pus son señales de alerta.

Tumores

Un tumor intranasal ocasionará que tu perro estornude mucho y cuando más crezca, será más constante. Si expulsa algo de sangre por la nariz, hay que llevarlo al veterinario para un correcto diagnóstico.

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