La harina es la clave para preparar deliciosos queques, panes, postres, entre otras tradicionales recetas. (Foto: Pixabay)
La harina es la clave para preparar deliciosos queques, panes, postres, entre otras tradicionales recetas. (Foto: Pixabay)

Es el ingredientes principal de decenas de , sobre todo de y , pero al momento de comprarlas surgen muchas interrogantes: ¿Harina preparada o harina sin preparar? ¿Para qué sirven cada una? ¿Qué sucede si las mezclo? ¿Tiene algún ingrediente especial o dan el mismo resultado? ¿Me quedará bien para las comidas o la uso solo para postres? Esta nota intenta resolver estas y otras preguntas sobre estas dos harinas comunes.

La mayoría de recetas poseen términos y clasificaciones de productos que no todos logran identificar a primera vista y esto es lo que ocurre con este polvo fino de color blanco que se obtiene del cereal molido y de otros ricos en almidón.

¿En qué se diferencian?

Antes de preparar una lo primero que vemos son los ingredientes para así verificar si los tenemos disponibles en la alacena o si hay que ir a comprar alguno. Es aquí donde nos topamos con la harina preparada y sin preparar. ¿Exactamente qué son y qué las diferencia? ¿Se puede distinguir a simple vista?

Hay que empezar indicando que todos los tipos de harina están elaborados con trigo y la desigualdad está en su contenido en proteínas.

Harina preparada

Esta es la recomendada para la repostería y para poder elaborar los deliciosos , magdalenas o tortas. Esta harina es leudante porque contiene entre sus ingredientes levadura seca, lo que permite la elaboración de distintos postres. Ofrece un mejor resultado pues hace que la masa crezca más rápido.

En algunos países se puede encontrar también bajo el nombre de harina para bizcochos, pasteles, kekes, buñuelos, turrones, pan. También puedes hacer:

Harina sin preparar

Esa conocida mundialmente como la harina todo uso y la más versátil, pues con ella se elaboran empanadas, salsa blanca, platos que no generen reposo, entre otras delicias. Se caracteriza porque no contiene . En caso se requiera implementar este ingrediente, lo puede hacer, siempre dejándolo reposar para que su efecto sea mucho más rápido.

La harina debe almacenarse en un recipiente hermético que evite que entre aire, humedad e insectos. (Foto: Pexels)
La harina debe almacenarse en un recipiente hermético que evite que entre aire, humedad e insectos. (Foto: Pexels)

En conclusión, la única diferencia entre estas harinas es que la harina preparada lleva leudantes como polvo de hornear y bicarbonato para ayudar a las tortas o cakes a elevarse en el horno. Por otro lado la harina sin preparar no los lleva porque los leudantes se deben agregar según la receta.

Un dato adicional de los expertos en repostería es que cuanto menos gluten tenga la harina esta será más fina y hará que nuestros postres y pasteles sean esponjosos y livianos. ¡Toma nota!


Cómo saber si la harina caducó

Durante estas semanas de el espacio de la casa que ha tenido más acogida ha sido la cocina, pues según se aprecia en las redes sociales, la gran mayoría de personas están aprovechando el tiempo para preparar deliciosos y platillos. Un buen número de estas tienen como ingrediente principal a la harina, un polvo fino que se obtiene del cereal molido y de otros alimentos ricos en almidón.

¿Cómo puedo saber si la harina que tengo en casa ya caducó? Es simple, solo debes olfatearla, es decir, que si huele a rancio, significa que ya no debes usarla más. Mucho tiempo después de su fecha de vencimiento, este comenzará a desprender este aroma y. en el peor de los casos, aparecerán algunos insectos.

A continuación te compartimos cuántos días duran los diferentes tipos de harinas después de la fecha de caducidad y cómo conservarlas. ¡Toma nota!

Doctor Elmer Huerta recomienda usar harina de chuño en vez de talco mineral
Doctor Elmer Huerta recomienda usar harina de chuño en vez de talco mineral

¿Cuánto tiempo dura la harina después de la fecha de vencimiento?

La harina de trigo, que es la más utilizada en la , puede llegar a durar de seis a ocho meses después de la fecha de vencimiento que indica su empaque. Mientras que la harina de trigo integral, es mejor consumirla durante los seis meses después.

La harina de arroz y de papa pueden durar de seis a ocho meses, la leudante, aquella que viene complementada con algún tipo de levadura, solo de cuatro a seis meses, mientras que la de maíz puede durar de uno a dos años. Estos tiempos pueden variar, ya que mucho dependerá la forma de conservación.

¿Qué pasa si se usa harina vencida?

La harina caducada no representa ningún riesgo para la salud, ya que como mencionamos anteriormente aún se puede usar algunos meses después de su fecha de vencimiento solo si huele bien y el color no ha cambiado.

¿Cómo conservar la harina?

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los (FDA) recomienda almacenar las harinas en gabinetes secos y frescos. Además, si el recipiente original aún está intacto la institución sugiere que se mantenga ahí. Una opción más es colocar este empaque dentro de una bolsa de plástico.

Por otro lado, algunos expertos aseguran que evitará que se ponga rancia y que sea atacada por los insectos. Para hacer esto, deberás vaciar este alimento en una bolsa hermética y luego retirarás la mayor cantidad de aire que haya adentro. Una vez que lo consigas podrás cerrarla y llevarla a la congeladora.

De esta forma puedes congelar tu harina para que dure más tiempo y cada vez que la necesites usar, simplemente debes retirar la bolsa del congelador y esperar a que llegue a la temperatura ambiente. Así de rápido y fácil puedes tener este alimento por varios meses y no dejar de preparar tus postres o panes favoritos.

¿Por qué es importante cernir la harina?

En principio, la principal función de cernir o tamizar los ingredientes secos es evitar que queden grumos en la masa. Generalmente, las harinas se guardan en zonas con algo de humedad, y estas comienzan a formar pequeñas bolitas que luego son difíciles de deshacer si ya se encuentran junto a los demás ingredientes de la receta. Por eso, al cernir este alimento, se evita que pasen estas formas indeseadas.

De la misma forma, cernir la harina ayuda a separar bien cada partícula e incorporar aire, esto ayuda a que la mezcla sea más ligera, quede mucho más esponjosa y crezca. De hecho, es importante revisar la cantidad de la harina antes de hacer la masa. Si la receta indica que se necesitan tres tazas de harina tamizada, no pueden pesarse las tres medidas y luego tamizarla, pues el volumen no será el mismo.

Asimismo, cuando la harina es de dudosa procedencia o lleva demasiado tiempo almacenada, es probable que tenga algún bichito. Allí es mucho más importante el tamizado, pues evita que estos agentes desagradables formen parte de la preparación. Finalmente, si la misma se tamiza junto con los otros ingredientes secos, se ayuda a que todos se integren mucho mejor y el resultado será óptimo.

Cernir o tamizar la harina es muy importante para tu receta. (jacqueline | Flickr)
Cernir o tamizar la harina es muy importante para tu receta. (jacqueline | Flickr)

Cómo elaborar tu propia masa madre

El proceso de elaboración de masa madre es muy sencillo, pero requiere de especial atención y trabajo, por lo que si no eres de los que tiene paciencia, mejor que no te embarques en ello, porque cuesta unos cuatro días:

  • Primer día: Mezclamos el agua y la harina, que puede proceder de cualquier cereal siempre y cuando sea integral. Se deja en reposo.
  • Segundo día: Añadimos harina y más agua. De esta manera, con la humedad y el calor, las levaduras y bacterias empiezan a actuar sobre la harina y, al tercer día, la masa aparecerá hinchada y burbujeante.
Masa madre. (Ajale | Pixabay)
Masa madre. (Ajale | Pixabay)
  • Tercer día: A estas alturas, podremos comprobar cambios en la masa de nuestro pan, que tendrá un olor muy característico, como agrio. Añadimos más harina de fuerza y agua.
  • Cuarto día: La masa se puede utilizar para elaborar nuestro pan. Si te sobra masa madre, guarda en el bote y guárdala en la nevera para la próxima vez. Eso sí, acuérdate de hacer un agujero para que los gases que suelta al fermentar puedan escapar.

¿Cómo conservar el pan por más tiempo?

Para conservar mejor el pan artesanal, el plástico no es una opción. Las bolsas de este material no lo dejan respirar, pierde sus propiedades y acelera la aparición de moho. Para que perdure fresco hay que guardarlo en una bolsa de tela para reducir la pérdida de humedad, que es lo que provoca que se ponga duro.


Receta de bizcocho de naranja

Bizcocho. (Francisco Becerro | Flickr)
Bizcocho. (Francisco Becerro | Flickr)

Ingredientes

  • 1 yogur natural (125 g)
  • 1 naranja
  • 4
  • 300 gramos de
  • 200 gramos de azúcar
  • 100 mililitros de aceite de oliva virgen extra
  • 1 sobre de levadura en polvo
  • Mantequilla

Preparación

  1. Ralla la piel de la naranja sin llegar a la parte blanca, ya que tiene un sabor amargo. Exprime la naranja.
  2. Bate el azúcar y los huevos en un bowl hasta que casi tripliquen su volumen.
  3. A continuación, añade a la mezcla el yogur natural, la ralladura de la naranja, los 35 mililitros de zumo de naranja y el aceite de oliva virgen extra poco a poco. Mezcla bien.
  4. Incorpora la harina cernida y la levadura en polvo y mezcla con una espátula y movimientos envolventes hasta conseguir una masa sin grumos.
  5. Vierte la masa en un molde previamente engrasado con mantequilla (o aceite) y hornéalo durante 30 minutos aproximadamente en el horno precalentado a 180 ºC.
  6. Sácalo del horno y deja enfriar antes de desmoldarlo.

Receta de arroz con leche

El secreto del arroz con leche es conseguir que quede cremoso. (Cuponeando | Flickr)
El secreto del arroz con leche es conseguir que quede cremoso. (Cuponeando | Flickr)

Ingredientes

  • 2 1/2 tazas de agua
  • 1 taza de
  • 1 rama de canela
  • 1 cucharadita de
  • 1 litro de leche entera
  • 1 lata (378 gramos) de
  • 3/4 taza de azúcar
  • 3 cucharadas de fécula de maíz
  • 1 yema de
  • 1 cucharadita de canela molida

Preparación

  1. Coloca el arroz en una coladera y lávalo bajo el chorro del agua.
  2. Calienta 2 tazas de agua en una olla mediana a fuego alto. Cuando empiece a hervir, agrega el arroz y la rama de canela, tapa y cocina a fuego medio-bajo durante 20 minutos. Una vez cocido, agrega la vainilla y reserva.
  3. Aparte, hierve las dos leches (entera y evaporada), junto con el azúcar, en una olla pequeña a fuego medio.
  4. Disuelve la fécula de maíz en la 1/2 taza de agua restante. Incorpora la yema, cuela la mezcla y vierte dentro de la leche hirviendo, moviendo constantemente para que no se pegue. Cocina durante 3 minutos y vierte sobre el arroz cocido.
  5. Regresa el arroz a la flama y deja que todo se cocine junto durante 2 minutos a fuego muy bajo. Apaga el arroz y mueve de vez en cuando para que se enfríe sin hacer nata. Adorna con canela molida y refrigera.

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