Un golpe puede causar en personas mayores un sangrado debajo de la piel, lo que provoca manchas oscuras, que también pueden convertirse en heridas. (Foto: Christin Klose/dpa)
Un golpe puede causar en personas mayores un sangrado debajo de la piel, lo que provoca manchas oscuras, que también pueden convertirse en heridas. (Foto: Christin Klose/dpa)

El “sana, sana, colita de rana” ayuda cuando los niños se hacen una rozadura en la rodilla. En cambio, las heridas en personas mayores no se van así de rápido con un soplido. A veces, incluso, se vuelven crónicas.

En esos casos, hay que prestar especial atención, dice Steffen Schirmer, de la Asociación Alemana para la Curación y el Tratamiento de Heridas (DGfW). En entrevista con dpa, enumeró lo que los adultos mayores y sus familiares deben saber sobre heridas.

dpa: ¿Por qué las heridas pueden ser un problema en adultos mayores?

Steffen Schirmer: Con la edad, la actividad celular y los procesos metabólicos se vuelven más lentos. Eso quiere decir que las células dañadas ya no se regeneran tan bien. Por eso, las heridas sanan más lentamente.

Las conexiones celulares ya no son tan fuertes. El tejido conectivo pierde elasticidad, la piel ya no es tan robusta, por ejemplo, ante la presión o el roce. De hecho, se ve: la piel se arruga. Con la edad, la epidermis es claramente más propensa a heridas o infecciones.

Si los adultos mayores padecen de insuficiencia cardíaca, está alterada la circulación sanguínea y se pueden hinchar las piernas. Entonces se pueden producir grietas en la piel, en las que pueden ingresar bacterias y provocar infecciones. Además, las personas mayores ya estuvieron expuestas en mayor medida a los dañinos rayos UV (ultravioletas) del sol, lo que también empeora la calidad de la piel.

Muchas veces, un problema también es que las personas mayores toman anticoagulantes. Entonces, heridas menores causadas por un golpe o una rozadura sangran a menudo mucho tiempo. A veces también sangra debajo de la piel, lo que provoca manchas oscuras, que también pueden convertirse en heridas.

dpa: ¿Cuál es la mejor manera de responder ante estas heridas?

Schirmer: Lo mejor es cubrir la herida de inmediato con una compresa estéril o un esparadrapo. También se la puede limpiar con una solución fisiológica o un antiséptico. Si sangra mucho tiempo, lógicamente hay que acudir a una guardia médica. Allí podrán detener el sangrado y, en caso de ser necesario, suturar la herida.

Muchas veces, en casa se cubre la herida con un esparadrapo y luego se la olvida, bajo el lema “antes esto también se curaba simplemente así”. Pero una herida hay que observarla, porque si se pone roja y caliente y se inflama alrededor es señal de una infección bacteriana. Entonces hay que acudir al médico sí o sí.

dpa: ¿A qué médico conviene acudir con una herida?

Schirmer: En primer lugar, al médico clínico o de cabecera. En una sociedad cada vez de mayor edad, también hay que sensibilizar sobre el tema, para que no solo le receten a la persona un apósito caro, sino que también se siga con la atención que corresponde la curación de la herida, hasta que haya sanado bien.

Si una herida no sanó pasadas ocho semanas, se la considera crónica. Entonces, como médico, hay que prestar mucha atención: ¿hay una diabetes no diagnosticada detrás? ¿Problemas de circulación? Porque las heridas crónicas aparecen sobre todo en personas que sufren de una enfermedad crónica. También puede ser un cáncer de piel cuando una herida no sana.

dpa: Un enfermo crónico, ¿puede prevenir heridas crónicas?

Schirmer: Las heridas crónicas más graves se producen, por un lado, en los pies de los diabéticos y, por el otro, en llagas de presión de los pacientes que están en cama. Para evitarlas, es importante mirar bien la piel una y otra vez: ¿hay alguna modificación? ¿Hay partes que enrojecen tras una caminata larga, tras estar mucho tiempo de pie o estar sentado?

Esas, muchas veces, son áreas de piel sobrecargadas al máximo, que tienen una mala irrigación. Los diabetólogos también pueden detectar esas zonas con mediciones de presión. Entonces, esas zonas deben ser aliviadas de la sobrecarga. Eso se puede hacer, por ejemplo, a través de zapatos o suelas especiales, que acolchan las zonas afectadas o incluso las liberan totalmente de la presión.

También es importante, en el caso de diabéticos, que cuiden su piel con cremas. La piel no debe secarse, sobre todo no en los pies. En esos casos, el médico puede indicar un tratamiento profesional, por ejemplo, con un podólogo. En el caso del llamado pie diabético, están dañados los nervios, lo que, entre otras cosas, hace que no funcionen las glándulas sebáceas y las glándulas sudoríparas, y ya no se perciban dolores.

dpa: ¿Qué favorece en adultos mayores la cicatrización y sanación de las heridas?

Schirmer: El movimiento y un sistema cardiovascular sano siempre son una ventaja. También es importante una alimentación equilibrada. Muchas personas mayores están subnutridas, comen muy pocas proteínas, que son las que necesitan justamente para la regeneración celular. En el caso de heridas crónicas también se pierden proteínas a través del líquido de la herida.

Quien tenga heridas abiertas, pierde más calorías y energías. Pero como a muchos adultos mayores les falta el apetito, pueden, por ejemplo, tomar bebidas ricas en proteínas para contrarrestar esa pérdida.

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