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Niki Lauda, un recuento en fotos de la leyenda de Fórmula 1 y el accidente que lo marcó

La noticia del deceso del austriaco, una leyenda de los circuitos en los décadas de 1970 y 1980, fue anunciada por su familia a medios de su país la madrugada del martes.


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El tres veces campeón del mundo de Fórmula 1 Niki Lauda murió el lunes a los 70 años de edad, anunció su familia a medios de su país la madrugada del martes. Lauda se hizo leyenda de la máxima competencia del automovilismo.

"Con profunda tristeza anunciamos que nuestro querido Niki falleció en paz el lunes 20 de mayo de 2019, rodeado de su familia", indicaron allegados del expiloto en un correo electrónico citado por esos medios.

Lauda, una leyenda de los circuitos en los años 1970 y 1980, escapó por poco a la muerte en 1976, cuando sufrió un accidente durante el Gran Premio de Alemania. Su monoplaza se incendió tras una salida de pista y si sobrevivió fue gracias a la intervención de otros pilotos.

Siguió estrechamente involucrado con la Fórmula Uno tras su retiro como piloto en 1985. Durante años recientes, fungió como presidente no ejecutivo de la escudería Mercedes.

Marcó la historia de su disciplina, que eligió contra la voluntad de su adinerado padre, mostrándose meticuloso en su preparación y determinado al volante.

Apasionado también de la aviación, en 1979 fundó su compañía aérea, Lauda Air, que fue vendida a Austrian Airlines en 2002.

"Sus éxitos únicos, como deportista y empresario, son y seguirán siendo inolvidables. Su dinamismo, infatigable, su honestidad y su valentía siguen siendo un ejemplo y una referencia para nosotros", destacó la familia.

"Fuera de la vida pública, era un marido, un padre y un abuelo afectuoso y preocupado por los demás. Lo extrañaremos mucho", añadió.


EL INICIO DE SU LEYENDA


Nacido el 22 de febrero de 1949, en una adinerada familia de industriales en Viena, Nikolaus Andreas Lauda pudo haber seguido los pasos de su padre en una empresa fabricante de papel. En vez de ello, concentró sus talentos de negocios y su determinación en sus sueños de ser piloto de autos.

Él mismo financió los albores de su carrera, con ayuda de algunos préstamos. Fue ascendiendo desde la Fórmula 3 y 2. Debutó en la F1 para la escudería March en el Gran Premio de Austria de 1971, y consiguió sus primeros puntos dos años más tarde, al llegar quinto con el equipo BRM en Bélgica.

Lauda se incorporó a Ferrari en 1974 y ganó su primer Gran Premio en ese año, en España. A la campaña siguiente se apoderó de su primer campeonato de pilotos, con cinco carreras ganadas.


EL ACCIDENTE QUE MARCÓ SU VIDA


Enfrascado en una dura competencia con el británico James Hunt de McLaren, Lauda se presentó en la pista para defender su cetro en 1976, cuando se estrelló en la pista de Nuerburgring, durante el Gran Premio de Alemania. Varios pilotos frenaron y salieron de sus bólidos, en un intento por sacar al austriaco de su auto en llamas.

Pero el accidente le dejó cicatrices de por vida. La gorra de béisbol que Lauda usaba casi siempre en público para ocultar algunas de las quemaduras se convirtió en parte de su imagen emblemática.

“Pienso que el mayor daño que sufrí fue en los pulmones, por inhalar todas las flamas y el humo mientras estuve sentado en el auto por unos 50 segundos”, rememoró Lauda casi una década después. “Eran algo así como 800 grados”.

Lauda estuvo en coma por un tiempo. “Por tres o cuatro días estuve a punto de irme”, relató.

“Luego, mis pulmones se recuperaron y se me hicieron injertos de piel. Y básicamente aquello pasó”, añadió. “Fui realmente afortunado en cierto modo por no sufrir otros daños. Así que la duda en aquel entonces era si yo podría conducir otra vez, porque desde luego que no iba a ser fácil regresar tras una carrera como ésa”.

Lauda volvió seis semanas después y finalizó cuarto en Monza, tras sobreponerse a sus temores iniciales.

Recuerda haber “temblado de terror” cuando metió la segunda velocidad en el primer día de las prácticas.

“No puedo manejar”, pensó.

Al día siguiente, “comencé lentamente a recuperar los sentimientos, especialmente la confianza de que era capaz de conducir estos autos de nuevo”, contó.

El resultado fue un fortalecimiento notable en su confianza.

Y después de cuatro o cinco carreras, “básicamente yo había superado el problema de tener un accidente, y todo volvió a ser normal”, dijo.

Ya retirado, se sometió dos veces a trasplantes de riñones. En 1997 recibió un órgano donado por su hermano y en 2005 se le realizó el mismo procedimiento, con un riñón extraído a su novia.

En agosto del año pasado, se sometió a un trasplante de pulmón que, de acuerdo con el Hospital General de Viena, era necesario por “un padecimiento grave”. (Con información de AFP/AP)

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