Construyó un edificio para evitar que su hermano tuviera vista al mar. (Foto: @Propertynerd_ / Twitter)
Construyó un edificio para evitar que su hermano tuviera vista al mar. (Foto: @Propertynerd_ / Twitter)

En un exclusivo barrio de Beirut, capital de Líbano, se puede encontrar un edificio que llama la atención por tener solamente 60 centímetros de ancho. Es de color rosa y se le conoce popularmente como al-Ba`sa, que significa “rencor” o “resentimiento” en árabe. Fue construido en 1954 y guarda única que tiene como origen una disputa entre hermanos.

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Se dice que el objetivo de esta construcción, de 14 metros de alto, fue obstruir al propietario del terreno colindante la posibilidad de que tenga una vista al mar Mediterráneo. De esta forma, el propietario, quien quedó descontento al heredar un terreno menos beneficioso que el de su hermano, lograría perjudicarlo.

Aunque inicialmente solo era parte de una historia popular, fue reconocida internacionalmente luego de que la urbanista y arquitecta Sandra Rishani realizara un ensayo que se encuentra en el libro ‘Beruit Re-Collected’.

Rishani dijo que desconocía la existencia del edificio hasta que su padre le contó la historia. Según cuenta, él se lo explicó así: “Había dos hermanos y cada uno heredaba una parcela. Llamémosles parcela A y parcela B. (...) Parte de la parcela B fue recuperada por la infraestructura vial, por lo que su propietario, incapaz de ponerse de acuerdo con su pariente, decidió desarrollar el minúsculo pedazo de tierra. De esa manera, esperaba que su edificio bloqueara la vista al mar del hermano para que el valor de la parcela A disminuyera”.

La leyenda fue corroborada luego por la propia Rishani al hablar con varios vecinos de la zona.

Se sabe que, dentro del lugar, se puede encontrar un ambiente un poco más ancho de unos cuatro metros, pero que con los pasos se hace más estrecho. En cada piso hay dos departamentos, uno que ocupa el área más ancha, y otro que se va estrechando a medida que se avanza.

Más allá de los espacios reducidos, Rishani destaca la luminosidad y la gran vista que otorga el lugar. “Los techos altos y las ventanas permiten que entre mucha luz, lo que ayuda a crear una sensación de amplitud. Cada habitación tiene dos fuentes de luz: una hacia la parcela del hermano -hoy funciona la Escuela Alemana de Beirut, que es un edificio bajo- y la otra hacia el Mediterráneo, que ofrece además una vista soñada”, escribió en su ensayo.

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