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Samantha Sharpe, la mujer que bebía hasta 6 energizantes al día cuenta cómo vive en la actualidad

"Tengo tres hijos y trabajo, así que fue la vida diaria lo que me empujó a tomar las bebidas energéticas", dijo la joven madre que dio a conocer las consecuencias que pueden generar este tipo de adicciones

Samantha Sharpe

Samantha Sharpe, 32 años, se ha visto obligada a utilizar un marcapasos para tratar sus problemas cardíacos. (Foto: Leicester Mercury/Chris Gordon)

Samantha Sharpe es una joven madre queba sus 32 años se ha visto obligada a utilizar un marcapasos para tratar sus problemas cardíacos. (Foto: Leicester Mercury/Chris Gordon)


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Cuenta lo vivido tras su adicción a las bebidas energizantes. Samantha Sharpe es una joven madre que, a sus 32 años, se ha visto obligada a utilizar un marcapasos para tratar los problemas cardíacos que le generó su adicción a las bebidas energéticas. Su historia fue dada a conocer a través de Internet y se hizo viral.

Se supo que la mujer, quien busca advertir a todos sobre las consecuencias del consumo constante de este tipo de productos, llegó a ingerir hasta seis latas por día, según explicó el portal Leicestershire Live.

"Tengo tres hijos y trabajo, así que fue la vida diaria lo que me empujó a tomar las bebidas energéticas", explicó Sharpe.

Sin embargo, el tiempo pasó y llegó a notar que su cuerpo empezaba a decirle que algo no andaba bien. 

"Las bebidas hicieron que mi corazón latiera más rápido, lo que causaba palpitaciones", aseguró. "Me daban dolores de cabeza, estaba malhumorada y necesitaba otro para seguir", agregó. 

Supo que tenía que buscar ayuda inmediatamente cuando empezó a sufrir desmayos, lo que terminó derivando en un diagnóstico de bloqueo cardíaco de segundo grado, es decir, una deficiencia en las señales eléctricas en el corazón.

Como resultado de lo anterior, el ritmo cardíaco se hace lento o irregular y aparecen síntomas como pérdidas de conocimiento, mareos y falta de aire.

Los médicos también le dijeron que tenía cálculos renales y estaba a punto de desarrollar diabetes tipo 2.

"Mi hermana, que es enfermera, dijo que la adicción es peor que la de la heroína, que entendía porque la necesitaba para ayudarme a estar despierta", contó la mujer. 

"Mi familia me advirtió, pero no escuché", agregó lamentándose.

Samantha Sharpe

Foto: Referencial/Pixabay

Foto: Referencial/Pixabay

Es así que Sharpe tuvo que colocarse un marcapasos con solamente 32 años de edad, el cual deberá reemplazar cada 10 años. 

Ella asegura que ahora goza de una "nueva vida" y que se siente bien a pesar de tener que someterse a exámenes médicos cada seis meses.

"La gente no se da cuenta de lo mal que afecta", dijo Sharpe, quien considera necesario que se informe de manera más efectiva sobre los efectos de las bebidas energéticas.

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