Gracias a la ayuda de un docente, la pequeña pudo experimentar la actividad al aire libre al igual que el resto de sus compañeros. (Fotos: Team Ryan en Facebook)
Gracias a la ayuda de un docente, la pequeña pudo experimentar la actividad al aire libre al igual que el resto de sus compañeros. (Fotos: Team Ryan en Facebook)

Una persona puede hacer la diferencia. Un profesor en protagonizó una historia que causó revuelo en redes sociales como luego de escuchar sobre una alumna de otro salón de clases que todos creían no iba a poder asistir a un paseo escolar y decidió hacer algo para que no se pierda esta .

Ryan Neighbors tiene 10 años y es como cualquier niña de su edad con la única diferencia de que sufre de una enfermedad llamada espina bífida, que es cuando la espina no se forma correctamente en el útero y, a menudo, deja a los pacientes incapaces de caminar y, por lo general, toda una vida de complicaciones, muchas de las cuales requieren cirugía.

Esta condición causa un espacio en la columna vertebral que deja daño nervioso y parálisis. La pequeña ha sido sometida a 39 cirugías y, pese a que realiza actividades como ballet, nado y gol, enfrenta muchos desafíos que la obligan a perderse paseos de escuela a lugares que muchas veces son poco accesibles a las sillas de ruedas.

Es por eso que cuando el profesor de cuarto grado Jim Freeman escuchó que la menor no podría acompañar al resto de sus compañeros de clase en un paseo que tenían programado a las cataratas del Parque Estatal de Ohio, decidió dar un paso al frente y ayudarla aunque no fuera una de sus estudiantes.

“Ella tiene una increíble cantidad de obstáculos que superar por lo que quise ayudarla de una forma sencilla”, dijo Freeman a , que contó que cargó a Ryan en su espalda durante todo el tiempo que duró el recorrido. “Cuando me puso en la mochila me sentí como si ese fuera el momento que siempre esperé”, dijo, por su parte, la pequeña.

Su madre Shelly King se mostró agradecida con el docente por su gesto y tanto ella como su hija querían que todo el mundo supiera que una persona puede causar un gran impacto en la vida de los demás. Fue tal la magnitud de su historia que se esparció como reguero de pólvora en Internet, remarcando que los pequeños actos de bondad jamás pasan desapercibidos.

En tanto el mensaje de Ryan fue mucho más sencillo pero igual de contundente: “Uno puede hacer todo lo que quiera”. Este es solo un ejemplo de los maravillosos actos de bondad que ocurren en el mundo y que la mayoría de veces no suelen llegar a oídos de la gente de no ser por el poder de las redes sociales.

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