El aeropuerto de Paro es el más complicado del mundo y está en medio del Himalaya

Menos de una veintena de pilotos tienen permiso de aterrizar en el único aeropuerto internacional de Bután, debido a la enorme dificultad del descenso

Viajar en avión es una experiencia cotidiana para muchos y no es extraño encontrar algunas complicaciones durante estos recorridos, pero este último detalle adquiere una dimensión completamente distinta cuando se habla del Aeropuerto Internacional de Paro, en el pequeño país asiático de Bután.

Para muchos, se trata del aeropuerto comercial al que es más difícil llegar, debido a todos los obstáculos que supone hasta para los pilotos más experimentados. En un artículo reciente, Forbes incluyó el terminal aéreo de Paro en su lista de los 17 aeropuertos más peligrosos del mundo.

El sitio de aterrizaje se encuentra en un valle del Himalaya butanés a orillas del río Paro Chhu, teniendo una altura de 2.235 metros sobre el nivel del mar. El lugar se encuentra rodeado por las altas cumbres de la cordillera, superando algunas de estas los 5.500 metros de altura.

El sortear las elevadas montañas, para luego descender al profundo valle es un gran desafío, pues es abrupto y toma por sorpresa a los pilotos, que deben hacer maniobras en un ángulo de 45 grados para evitar chocar con los picos y caer rápidamente a la pista de aterrizaje. Esta última es la única de todo el aeropuerto y tiene una longitud de 1.964 metros.

En un punto los aviones están peligrosamente cerca de rozar las casas ubicadas en la parte alta de las montañas y al llegar a tierra, son recibidos entre aplausos.

Tan peligroso es el aterrizaje en el aeropuerto de Paro, que solo admite vuelos de llegada y salida en horas del día, desde el amanecer hasta el atardecer para garantizar que los aviadores tengan las mejores condiciones de visibilidad.

Todo esto hace que no cualquiera esté capacitado para aterrizar sobre este terminal, por lo que es necesario un permiso especial para pilotear hasta Paro. Actualmente, solo 17 aviadores están autorizados para poder aterrizar sobre el aeropuerto y hace cuatro años la cifra llega apenas a 8 pilotos.

Bután tiene otros tres aeropuertos, pero el de Paro es el único de categoría internacional, por lo que una visita a este país montañoso, al menos desde la vía aérea parece ser sumamente complicado. De hecho, hoy únicamente operan tres aerolíneas en el terminal, que tiene un flujo de visitantes de aproximadamente 30.000 personas al año.


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