Detalle pocas veces visto. se aseguró de reconocer algunas caras conocidas durante su asistencia al famoso torneo de tennis Wimbledon 2022. Catalina y el príncipe Guillermo regresaron a uno de sus eventos deportivos favoritos, al igual que los padres de la duquesa de Cambridge, Carole y Michael Middleton.

Aunque estaban sentados en el palco real, no estaba al lado de sus padres; sin embargo, se las ingenió para enviarles un beso y saludarlos justo después de tomar asiento en el famoso torneo de tenis.

Catalina de Cambridge, que usó un vestido azul reciclado de lunares de Alessandra Rich y aretes de perlas para la salida, es una asidua visitante del Wimbledon desde hace mucho tiempo y asistió al torneo de tenis junto a su familia antes de casarse con el príncipe Guillermo en 2011.

Catalina de Cambridge y el príncipe Guillermo en Wimblendon 2022. (Foto: AFP)
Catalina de Cambridge y el príncipe Guillermo en Wimblendon 2022. (Foto: AFP)

Los Middleton, fieles a su cita en Wimbledon

Toda la familia Middleton asiste a Wimbledon casi todos los años; de hecho, Carole y Michael vieron partidos la semana pasada, mientras que el hermano de Catalina, James, y su esposa Alizee asistieron al evento deportivo el lunes.

La hermana de la duquesa de Cambridge, Pippa, que actualmente está embarazada de su tercer hijo con su esposo James Matthews, también es fanática. En 2019, Pippa se unió a Catalina y Meghan de Sussex para ver la final femenina.

Catalina y el príncipe Guillermo, ambos de 40 años, planean mudarse de su casa en Londres al Palacio de Kensington a una nueva residencia a unos 50 kilómetros al oeste en Berkshire, el condado que alberga la residencia principal de la reina Isabel II del Reino Unido, el Castillo de Windsor.

Aunque la educación de sus tres hijos fue la razón principal para hacer el cambio, hay otros beneficios: estarán más cerca de los padres de la duquesa de Cambridge, que viven en Bucklebury, donde crecieron Catalina y sus dos hermanos.

Catalina permanece unida a su familia. De hecho, los duques de Cambridge se saltaron la Navidad con la familia real británica en 2016 para asistir a un servicio religioso festivo cerca de la casa de la infancia de Catalina con sus padres y hermanos.

James, quien crió a Orla, la perra del clan de Cambridge, también compartió anteriormente que Catalina y el resto de su familia se unieron a él en las sesiones de terapia mientras luchaba contra la depresión.


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