Joyce Ferrer asegura que le dolió que los comensales no le agradecieran ni con propina ni con palabras. (Foto: palacallosa/composición)
Joyce Ferrer asegura que le dolió que los comensales no le agradecieran ni con propina ni con palabras. (Foto: palacallosa/composición)

Ser mesero en un restaurante, hotel o cualquier otro lugar puede ser un oficio bien remunerado por las propinas que dejan los clientes; sin embargo, esta práctica no suele ser común en algunas partes del mundo. En , por ejemplo, un dividió opiniones luego que una joven ventiló su frustración al no recibir nada a cambio de su esfuerzo. Su desahogo compartido en conmovió a más de uno al ver que ella no pudo evitar romper en llanto.

Indignación por no ser reconocida

Joyce Ferrer reveló que la mencionada mesa tuvo un consumo superior a los 100 dólares, confiesa que se esforzó bastante en la atención que dio a los comensales, calificando su servicio como excelente, por lo que esperó que estos se lo reconocieran dejando un dinero adicional en la boleta de pago.

Pero, su chasco fue tremendo cuando notó que no había un centavo reservado para ella: “Yo sé que a mí nadie me obliga a ser mesera. Tanta mi**da que está pasando ahora, que están pagando una miseria (…) a mí no me pagan una miseria como en otras compañías. En esa parte yo no peleo, en lo que yo cobro”, expresa la joven en el video.

De inmediato, la camarera que trabaja en un establecimiento de Bayamón agregó: “Lo que me molesta son los clientes, mira cómo me ponen (lo dice mientras llora), yo no puedo creer que me jodí con una mesa. Los traté super bien, super amables ellos, y la cosa es que se quejaron del arroz, estaba frio”.

Pensando que su esfuerzo sería recompensado

Joyce revela que el sentido de la responsabilidad la llevó a darle prioridad a esta mesa: “Lo hice porque a mí no me gusta estar comiendo y que haya problemas en la mesa, con los platos de los demás o el mío”.

Cuenta que se vuelve a acercar a los comensales para preguntar si todo está bien, a lo que estos le aseguraron que sí: “‘Eso no es culpa tuya’, sí, eso no es culpa mía, pero tienen que decirme para hablar con el chef. Les ofrezco un descuento, pero me dice ‘no, no, tranquila’”.

Ni un dólar para Joyce

Pensando que todo saldría bien, nuestra protagonista asegura que el cambio se dio al momento de pagar la boleta: “La persona me pide la cuenta, se la cobró mi hermana y no puedo creer que el ticket era de 100 y no me dejaron ni un puto dólar”, expresa con mucha indignación.

“Me jodí con los demás, me olvidé de las otras mesas con tal que todo saliera bien con ellos, y ¿para qué? Para que me hicieran eso. Ellos no piensan, la gente no entiende que la comida no la hago yo, sino la gente en la cocina y sin nosotros, el mesero, nadie te sirve el plato de comida, el cocinero no te lo va a llevar”, dice tratando de entender lo ocurrido.

Sobre los segundos finales, revela qué fue lo que más le fastidió: “A mí no me jode la propina, sino que todo lo que hice para que ellos salieran contentos, y salieron contentos, pero ni me agradecieron ni con propina ni con palabras”.

Opiniones divididas

El metraje fue compartido el pasado 14 de junio y, hasta el momento, viene recolectando más de 11.1 mil reproducciones en Instagram, donde el debate y la polémica han quedado servidos en los comentarios.

“La gente está equivocada. La propina no es obligatoria aun haciendo un buen trabajo”, “ahí es que te das cuenta que ese trabajo no es para ti. Pasa la página”, “los meseros viven de la propina. Si usted va a un restaurante donde hay meseros y no tiene dinero para dar propina, mejor no vaya”, “por eso, aquí en la Florida, la mayoría de los restaurantes ya tienen la propina incluida”, “muchos critican, pero este tipo de trabajo no es fácil, muchas veces viven de un sueldo y no les alcanza, la propina es opcional, pero cuando hay una atención especial para el cliente, mínimo, déjenle algo de propina”, “la chica se ve bastante drenada. Lleva cargando presiones y, al parecer, esta fue la gota que llenó la copa”.