Kalinin vive en un tienda de campaña, soportando hasta menos 11 grados bajo cero. (Foto: Adam Kalinin/Telegram)
Kalinin vive en un tienda de campaña, soportando hasta menos 11 grados bajo cero. (Foto: Adam Kalinin/Telegram)

Además de mostrarse en contra de la invasión de Rusia, su país natal, a Ucrania, Adam Kalinin (su nombre ficticio) está decidido a hacer caso omiso al llamado para vestir el uniforme militar y sumarse al esfuerzo de guerra ordenado por Vladimir Putin. Por tal motivo, tomó la drástica decisión de irse hacia la lejana Siberia a refugiarse en un bosque casi inaccesible, todo con tal de no sumarse a las fuerzas de ocupación y su se volvió casi de inmediato generando opiniones de todo tipo.

Nuestro protagonista es informático y desde que el presidente decretó el inició de la llamada “operación militar especial” se mostró en contra de la agresión bélica, razón por la cual fue no solo multado, también detenido por dos semanas por colgar un cartel en su departamento con el mensaje “no a la guerra”.

Cuando las fuerzas armadas rusas revelaron que se reclutarían a unos 300 mil hombres para ir a Ucrania, Kalinin se negó rotundamente, no solo porque no quería matar ucranianos, sino también por el temor a lo desconocido, las limitaciones financieras y sus amigos.

Decidido a no ir a Ucrania

A la BBC explicó: “irme fuera de lo que conozco habría sido muy difícil. Aquí tampoco es exactamente cómodo, pero, psicológicamente, sería muy difícil salir”, dice el hombre que tomó la dramática decisión de dejar su hogar, darle un momentáneo adiós a su esposa para adentrarse en el espeso bosque siberiano donde vive tan solo refugiado dentro de una tienda de campaña desde hace cuatro meses.

Pero, pese a vivir en medio de la salvaje naturaleza, cuenta con lo necesario para estar “conectado” al contar con paneles solares y una antena atada a un árbol para acceder a Internet, tecnología que no lo ha salvado de ser presa del duro frío de –11 grados bajo cero.

Adam asegura que aquella es la mejor manera de evitar ser reclutado: “si son físicamente incapaces de agarrarme y llevarme a la oficina de alistamiento, eso es una defensa casi total contra la movilización u otro tipo de acoso”.

Pese a vivir en medio de la salvaje naturaleza, Kalinin tiene conexión a Internet por medio de una antena. (Foto: Adam Kalinin/Telegram)
Pese a vivir en medio de la salvaje naturaleza, Kalinin tiene conexión a Internet por medio de una antena. (Foto: Adam Kalinin/Telegram)

No extraña su vida anterior, salvo a su esposa

Su aislamiento en el bosque no lo ha abstraído de su vida, pues sigue trabajando 8 horas, aunque muchas veces no puede hacerlo por la jornada completa.

Sin embargo, contrario a lo que se pueda pensar, Adam ya está acostumbrado a este tipo de vida, pues en más de una ocasión fue de vacaciones con su esposa al sur de Rusia, por lo que, al momento de escapar, ya contaba con todo el equipo necesario para sobrevivir al inclemente clima, pero es ella quien juega un papel crucial al ser la encargada de proveerle provisiones cada tres semanas, tiempo que aprovechan para verse y estar juntos, aunque sea un breve momento.

Su vida no ha cambiado mucho, se autodenomina como alguien introvertido por lo que no extraña a muchas personas, salvo a su esposa a quien añora muchísimo, pero prefiere eso a estar en un país lejano asesinando gente: “he cambiado tanto que el tipo de cosas que podría haber echado de menos se han ido desvaneciendo. Las cosas que antes parecían importantes ya no lo son tanto. Hay gente en una situación mucho peor que la nuestra”.

Asegura que Rusia es un “Estado autoritario”

De momento, lo cierto es que Kalinin no ha sido llamado a alistarse para partir hacia Ucrania, pero no se confía de esto, pues asegura que la situación es muy volátil, pese a que informáticos como nuestro protagonista no son llamados al servicio militar obligatorio, pero en Rusia nada de esto es 100 por ciento seguro.

Como era de esperarse, Adam es uno de esos rusos cada vez en aumento que tienen una posición abiertamente crítica contra Vladimir Putin: “tenemos un Estado totalitario que se ha vuelto muy poderoso. En los últimos seis meses, se han promulgado leyes a un ritmo increíble. Si una persona habla ahora en contra de la guerra, el Estado lo perseguirá”, sentenció.


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