Pizza. (Foto: Pexels)
Pizza. (Foto: Pexels)
Redacción Mag

Las hay de todos los tamaños, formas y sabores. Se trata del platillo ideal para compartir con amigos o familia, ya sea en casa o en un restaurante. Comer la en trozos se ha convertido en toda una tradición. Pues resulta ahora que, según los entendidos en la materia, degustarla en porciones triangulares no es la mejor manera de hacerlo. Hoy en Mag te contamos por qué. Así que toma nota.

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Por qué no hay que comer la pizza en porciones

Desde sus inicios, la pizza ha sido un plato para comer al paso y por lo general se disfruta andando por la calle y con las manos. Eso de comerla con cubiertos es una costumbre adquirida recientemente que, a la opinión de algunos expertos en la masa napolitana, trastoca su sentido tradicional.

Pero esto tampoco significa que se deba comer a trozos, sino que la forma por excelencia es doblarla o plegarla en cuatro partes. Las pizzas napolitanas son más finas y llevan pocos ingredientes, por lo que es más fácil de ingerir de forma individual y doblada.

Una forma que se conoce como “portafoglio” y trata de doblar la pizza en cuatro: primero a la mitad y después volverla a doblar otra vez por la mitad de manera que queda en forma de triángulo.

Ventajas de comer la pizza “a portafoglio”

Aunque pueda sonar a un verdadero disparate, comer la pizza siguiendo esta técnica hace que el placer sea aún mayor. Te contamos por qué:

  • Salsa de tomate en el centro. Doblar la pizza hace que la salsa se quede en el centro por lo que no se derrama por los lados. Así, evitamos las manchas indeseadas en nuestra ropa.
  • Mejor disfrute. Con la pizza cortada en porciones los ingredientes suelen ir cayendo a medida que vamos comiendo haciendo que en algún momento nos encontremos degustando solo la masa.
  • Toppings en su sitio. Doblar la pizza “a portafoglio” hace que los ingredientes se queden en su lugar y no se caigan, disfrutando al máximo su sabor.
  • De menos a más. Al doblar la pizza “a portafoglio” hace que empecemos a comer la pizza por los bordes hasta llegar al medio, evitando quemaduras con los ingredientes más calientes que suelen estar en el medio.

Ojo que esta técnica solo es válida para las pizzas que sean suficientemente finas. Es decir, la pizza tradicional napolitana dado que cuando la masa es más gruesa es imposible doblarla. Lo mismo ocurre si recargamos la masa con muchos ingredientes: tampoco va a ser posible doblarla “a portafoglio”.


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