La leche y el yogur son dos de los lácteos más consumidos en el mundo y cada uno tiene beneficios diferentes. (Foto: Pixabay)
La leche y el yogur son dos de los lácteos más consumidos en el mundo y cada uno tiene beneficios diferentes. (Foto: Pixabay)

La es el que acompaña a la mayoría de personas desde el inicio de la vida hasta que deciden dejar de consumirla o presentan algún problema de intolerancia. Hay diversos tipos como la leche evaporada, leche fresca, leche descremada, entre otras y con ellas se preparan numerosas recetas u otros productos como es el caso del yogur.

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Si bien este se origina desde un proceso de fermentación de la leche, también existe la leche fermentada, pero hay que saber diferenciarlas y en qué momento utilizarlas o consumirlas.

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Sin embargo, no es del todo sencillo pues el yogur es leche fermentada a raíz de que es en la fermentación en que adquiere sus nutrientes, proteínas y textura características.

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Los expertos aseguran que la clave para reconocerlas es mirando la etiqueta del producto. Por ejemplo, en ella se indicará si se trata de yogurt o estamos frente a leche fermentada, pero, según explica el portal La Opinión, si en ella la etiqueta dice que el producto es pasteurizado, no estamos tratando ni con leche fermentada ni tampoco yogur.

Leche fermentada

La leche fermentada es un producto lácteo recomendado a personas intolerantes a la lactosa. Está compuesta por microorganismos vivos, y ayuda a regenerar la flora intestinal.

La transformación más importante es la fermentación del azúcar de la leche en ácido láctico que, junto a pequeñas cantidades de una serie de componentes, contribuyen a generar el sabor tan característico de la leche. Gracias a este proceso, el producto resultante tiene un contenido en lactosa menor que la leche, por lo que estos productos pueden ser consumidos por personas intolerantes a ella.

Yogur

El yogur pierde las bacterias que se le añadieron inicialmente después de pasar por el proceso de pasteurización, que se orienta a extender la duración original del producto. Estas bacterias están relacionadas con un mejor desempeño de las funciones intestinales, por lo que es un alimento muy saludable para los intolerantes de la lactosa.

Dichas bacterias desarrollan los beneficios propios de los probióticos: prevención de las caries, reducción del colesterol en la sangre, y disminuyen el desarrollo de eczemas en bebés.

El yogur sirve para sustituir las cremas en sopas, guisados o postres, eliminando la grasa de tus platillos. Entre los postres más aclamados están los helados, , bizcochos, queques, pay frío, smoothies, entre otros.

¿Qué es la Leche Ácida y Kumis?

Son otro tipo de productos fermentados, con una textura similar al kéfir (una leche fermentada muy parecida al yogur, pero con un sabor más ácido y una textura más líquida), que se producen mediante la acción de cepas específicas de bacterias lácticas, y una levadura similar a la que contiene el kéfir.

“Es originario de Asia central y antiguamente se producía con leche de yegua; su textura es acuosa, con pequeños coágulos, y con una concentración mayor de alcohol que el del kéfir”, a Efe Salud Laura González, responsable de Nutrición y Salud de Nestlé.

La cremosidad del Kéfir depende del tipo de leche (desnatada, semi o entera) y la acidez, de la cantidad de nódulos, es decir que cuantos más haya respecto a la leche, más ácido.

¿En qué usar la leche fermentada y yogur?

Estos lácteos también usados como base para diversas que son muy consumidas en , y Latinoamérica.

1. Cómo hacer kéfir de leche

Los alimentos probióticos aportan una infinidad de beneficios a nuestra salud y el kéfir está considerado como uno de los más saludables. Tiene una apariencia similar a la del yogur pero su consistencia es menor y su sabor más agrio. Existen tres tipos de kéfir: el de leche, el de agua y el de té. Aquí te dejamos el paso a paso para hacer kéfir de leche

Ingredientes:

  • Nódulos de Kéfir
  • Leche entera, semidesnatada o de soja

Preparación:

  1. Introducir los nódulos de kéfir en un tarro de cristal o plástico, pero nunca en uno de meta o aluminio para no dañar las propiedades del hongo.
  2. Añadir la leche a temperatura ambiente. Se debe llenar hasta la mitad o 3/4 del tarro. Taparlo con un paño limpio y no con su propia tapa, para que pueda pasar aire. Guardar en un lugar oscuro durante 24 horas para iniciar el proceso de fermentación.
  3. Pasado un día cuela la leche y con la ayuda de una espátula remover el hongo para que pueda colarse bien y extraer todo el líquido. El líquido que se extrae es el kéfir de leche, parecido a un yogur líquido pero con un sabor más agrio.
  4. Si gustas le puedes agregar un par de cucharaditas de azúcar o canela.

2. Cómo hacer yogur casero

Para elaborarlo, tan solo necesitarás leche, una pequeña cantidad de fermento de yogur y seguir los pasos que te indicamos en la receta.

Preparación:

  1. Añade un litro de leche en una olla y ponlo a hervir.
  2. Cuando el agua empiece a burbujear, apaga el fuego, retira y deja que la leche se enfríe.
  3. Pasado el tiempo añade el fermento de yogur y mézclalo bien.
  4. También puedes añadir tres cucharadas de azúcar, si quieres.
  5. Pon la mezcla en diversos pomos y tápalos herméticamente.
  6. Deja que el producto repose durante 12 horas en un lugar con una temperatura de 25º C. Esto hará que la leche fermente y podrás disfrutar de tu yogur casero. Eso sí, deberás consumirlo en menos de 8 días.

Leche evaporada o en polvo, ¿cuál es mejor?

LECHE EVAPORADA

Es un lácteo que se obtiene quitándole a la leche normal un 60% del agua. Su nombre real es “leche parcialmente evaporada o semi-evaporada”, ya que se le ha quitado parte del agua y no en su totalidad, como en la leche en polvo. Se emplea mucho para elaborar flanes, jaleas y tortas tres leches.

LECHE EN POLVO

La leche en polvo o seca, se obtiene del mismo proceso que la leche evaporada con la diferencia que en este tipo de leche se deja evaporar el 100% del agua y no la mitad. Se usa para la preparación del dulce de leche, flanes y hasta pancito de leche.

Los 5 errores que cometes al hacer arroz con leche

  • No tener en cuenta el calor residual: Conviene dejar enfriar el arroz con leche una vez terminado porque queda más compacto y cremoso, aunque no pasa nada si en casa son impacientes y se tiran encima del delicioso plato nada más salir del fuego. Una cosa si hay que tener en cuenta, y es que el arroz seguirá cocinándose una vez terminada la cocción por efecto del calor residual que acumula.
  • Olvidarse de remover durante la cocción: El arroz con leche necesita dedicación, y no estar a su lado, removiendo la preparación mientras se va haciendo cada 4 o 5 minutos tal vez sea el peor de los errores porque se nos pegará, y no conseguiremos la textura ideal, cremosa y suave. ¿Cómo sabemos que ya está a punto? Hay que probarlo, comprobar cómo está el grano, que se haya conseguido una textura suave, que se deshaga en la boca.
  • No controlar la manera de elaboración básica: La elaboración requiere, de entrada, utilizar dos ollas para dos preparaciones. Por un lado, colocamos en la primera el arroz y lo vamos cociendo. Las cantidades: Una parte de arroz, 10 de leche. En la otra cazuela pondremos la leche (unos 320 ml para dos personas) y la llevaremos a ebullición.

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