La comunicación felina es sutil y compleja, pero saber qué quiere en cada momento facilita mucho la relación. (David Savochka|Pexels)
La comunicación felina es sutil y compleja, pero saber qué quiere en cada momento facilita mucho la relación. (David Savochka|Pexels)

Comprender qué quiere decir un no siempre es fácil, ni rápido. La comunicación de estas suele ser sutil y más compleja que el lenguaje corporal de un perro, que es más claro y evidente. Sin embargo, puedes aprender a comprender la información que un gato quiere comunicar en cada momento determinado, incluidos sus gestos, movimientos y maullidos.

Hay algunos gestos y comportamientos frecuentes en los gatos que pueden ayudar a ser más fácil la comunicación con sus dueños y pueden explicar tres emociones básicas: si el animal tiene miedo, si está tranquilo o si está enfadado y a la defensiva. Conocer el estado del gato y lo que necesita en cada momento favorece en gran medida la relación con las personas que lo rodean, ya sean adultos o niños.

Atentos a su lenguaje corporal

Si el gato está inmóvil, solo mueve los ojos, se retrae y tiene las orejas en alerta, como si quisiera escuchar todo lo qué pasa a su alrededor, con una mirada distante y tiene las pupilas dilatadas, redondas y grandes, mejor es no acercarse porque el animal está muy asustado. Si además las orejas están hacia atrás y la cola está hinchada, es porque el minino está listo para atacar.

Un gato que se acerca, que se frota con nosotros, está tranquilo y quiere relacionarse. (Marko Blazevic|Pexels)
Un gato que se acerca, que se frota con nosotros, está tranquilo y quiere relacionarse. (Marko Blazevic|Pexels)

Cuando un gato está asustado o tiene miedo, también es relativamente fácil de interpretar. Se suele erizar mucho, se pone curvado, las orejas están muy atrás, a veces tiene las pupilas muy dilatadas. Su maullido no ofrece dudas, como un grito o gruñido. Hay también sentimientos intermedios, como cuando mantienen la cola recta, y mueven solo la punta. En ese caso, lo mejor es que te huelan.

Cuando un gato tiene hambre y quiere comer, se puede detectar de inmediato: el maullido del minino es limpio, su cuerpo está relajado, sus pupilas verticales y mira a alguien que pueda alimentarlo. Hacen todo lo posible para llamar la atención, lo que suele ser fácil de hacer, y así consiguen su alimento.

Marcas de orina y rasguños

Para un gato, que es un animal territorial, es importante no encontrarse con otro de su misma especie, y por este motivo deja señales con la orina o con sus uñas. Y los veterinarios aconsejan no tapar con otros olores o limpiar el marcaje de los gatos porque puede provocarles un cuadro de estrés.

¿Cuándo quiere caricias?

Cuando el gato quiera que lo acaricien, se acerca a uno y atraerá la atención de su dueño. Pasarán varias veces frente a la persona. Cuando quieren llamar la atención, son muy persistentes. El ronroneo es una de las señales obvias de que el gato se siente cómodo y relajado. La comunicación de los felinos es, como se ve, sutil, pero se puede aprender a entenderlas atendiendo a todas sus expresiones.


Cómo enseñarle al gato a no subirse al sofá

Llámale la atención cuando esté en el sofá

Para que asocie que ese acto está mal, lo mejor es regañarlo cuando esté echado en el mueble, no luego de haberse bajado. La idea es hacerlo entender y no asustarlo con gritos, es por eso que se debe regular el tono de voz.

Usa técnicas básicas de adiestramiento

Los expertos recomiendan usar comandos de disciplina, es decir, palabras claves cortas como ‘no’, ‘baja’, ‘fuera’ siempre que se le encuentre en el lugar equivocado.

Acércate al animal y toma su cabeza con suavidad y dile el comando elegido. Luego tómalo y llévalo al sitio en donde quieres que se acueste como, por ejemplo, su cama.

Alternativas cómodas

Los gatos aman estar en el sofá; sin embargo, hay quienes buscan evitar a toda costa que eso suceda, pues los pelos y el olor se quedan impregnados. Es aquí donde debes tener una opción para enseñarle que no sea el piso. Puede ser una cómoda cama o un cojín de material similar al mueble de la casa.

Mantén tu postura

Si no quieres que el gato se suba al sofá, entonces no le permitas hacerlo cuando estés sentado ahí, de lo contrario se confundirá porque no logrará entender por qué sí puede subir en algunas ocasiones y en otras no. Debes ser firme en tu decisión.

Sé constante

En muchos momentos, el animal va a estirar su pata y colocarla lentamente en el sofá mientras te mira, esperando ver cuál es tu reacción, es ahí donde debes recurrir al comando de disciplina elegido y decirlo de forma firme. Acto seguido espera que se aleje o apártalo. Debes repetir las instrucciones las veces que sean necesarias hasta que veas buenos resultados.

Aleja el mueble de las ventanas

Uno de los motivos por los que suben a los muebles es para estar cerca de alguna ventana y así pueden llegar a ella para asolearse o mirar la calle. Lo mejor es que los apartes de ahí para que no se sientan atraídos.


¿Por qué tu gato no usa el arenero?

Los gatos tienen la fama de ser más limpios e independientes que los perros. Pero no todo es ideal en el mundo de los felinos porque, como sucede con todas las mascotas, presentan problemas de conducta que deben ser corregidos. Uno de ellos y el más recurrente en las clínicas veterinarias es el de dejar de usar el arenero y hacer sus necesidades fuera del mismo.

“El gato es un animal extremadamente inteligente. Cuando el felino no usa el arenero es porque está mostrando su fastidio por algo. Si está estresado y quiere demostrártelo, el felino sabe perfectamente qué hacer para que sepas que está molesto. El gato siempre va a demostrar lo que siente. Cuando te lo demuestra es de diferentes maneras, una de ellas es hacer sus necesidades en un lugar que no debería”, explica Rodrigo Rondón Herz a , miembro de la directiva del Colegio Médico Veterinario del Perú.

Que nuestro gato no use el arenero es un indicio que no está bien. (Pexels)
Que nuestro gato no use el arenero es un indicio que no está bien. (Pexels)

Razones por las que el gato dejar de usar el arenero

Es importante comprender que este conducta nos está indicando que nuestro gato no está bien y está intentándonos decir algo. No debemos tomarlo como una venganza hacía nosotros o pensar que lo hace adrede o para fastidiarnos. “Hay que analizar cada caso para saber qué está ocurriendo”, explica el también director de la carrera de Medicina Veterinaria de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas.

En todo caso, es importante saber que detrás de este comportamiento siempre suele haber una patología o un problema de conducta, por lo que es recomendable hacérselo saber al veterinario para que pueda aconsejar. Hay que tener en cuenta también si la arena es la correcta o está lo suficientemente limpia (hay gatos un poco exigentes con esto) o si la bandeja es lo suficientemente grande para nuestro minino.


¿Qué significan los maullidos de un gato?

A pesar de que los gatos son considerados animales muy independientes en comparación a los perros, ellos también buscan comunicarse con sus humanos. ¿Cómo lo hacen? A través de sus maullidos y ronroneos que muchos interpretan como “cariños”.

Pero no solo eso, pues cuando quieren decir algo adoptan poses o expresiones que informan a otros gatos, sus enemigos o cuidadores de su estado de ánimo e intenciones futuras.

Si tienes un , sabes los sonidos que emite y ya estás acostumbrado a escucharlos, pero ¿qué sucede si algún momento a otro este cambia de forma considerable sin que sepas lo que realmente está ocurriendo?

Pensando en ti y en tu mascota, el portal publicó un artículo en el que da a conocer el significado de los .

ÉPOCA DE CELO

En caso de que tu gata no esté castrada, en la época de celo la escucharás maullar de forma más frecuente, pero de manera distinta, pues el sonido que emitirá será distinto al habitual cuando te pide caricias o que lo alimentes.

En esta época, ellas acostumbran a tener maullidos prolongados que suenan exagerados y forzados. Además, elongarán su zona lumbar.

EDAD DE LOS FELINOS

De acuerdo a la edad de nuestros felinos, estos maullarán de determinada manera. Por ejemplo, los recién nacidos o muy pequeños al llegar a un nuevo hogar, lo harán por las noches, pues tendrán temor a lo desconocido. Asimismo, pueden expresar hambre, frío o miedo. Esto se soluciona dándoles cariño y confianza.

En cambio, cuando los alcanzan una edad avanzada es común que el maullido sea nocturno; sin embargo, si este persiste puede que padezcan enfermedades neurológicas o degenerativas. Es momento de que lo lleves con un veterinario.

MALA SALUD

Si percibes que tu tiene un maullido que no es habitual, puede que no se encuentre en buenas condiciones de salud. La mayoría de las veces, los sonidos que emite suelen estar acompañados de cambios en su conducta: agresivos, apáticos o huidizos.

Además, puede tener síntomas febriles, diarreas o vómitos; por lo que se recomienda consultar con un especialista.

MIEDO O JUEGO

Si el maullido va acompañado de un comportamiento como erizar el lomo, lo más probable es que te esté diciendo que tiene miedo o piense que tiene que defenderse ante algo.

En cambio, si sus maullidos son suaves y se acerca a ti, lo único que está buscando es que lo acaricies y juegues con él.

Los gatos domésticos maúllan mucho más que los salvajes ya que es una de sus formas de llamar la atención (Foto: Pixabay)
Los gatos domésticos maúllan mucho más que los salvajes ya que es una de sus formas de llamar la atención (Foto: Pixabay)

INCOMODIDAD O TE ECHÓ DE MENOS

A veces sus maullidos son solo para reprocharte algo específico. Por ejemplo, quiere que limpies su arenero o desea hacerte saber que ha estado muchas horas solo y te extrañó.

Si los sonidos que emite son los primeros días y luego cambia, quiere señalarte que los cambios no le agradan o sentía temor hacia algo.

EL MAULLIDO DE LOS GATOS

Los gatos son capaces de emitir cerca de 100 tipos de maullidos diferentes, incluyendo sonidos que se asemejan al lenguaje humano. Los machos tienen un maullido más fuerte y grave que las hembras.

Asimismo, los gatos domésticos maúllan mucho más que los salvajes ya que es una de sus formas de llamar la atención.

Un maullido o mayido es la voz más típica que caracteriza a un gato (Foto: Pixabay)
Un maullido o mayido es la voz más típica que caracteriza a un gato (Foto: Pixabay)

10 ALIMENTOS QUE NUNCA DEBE COMER UN GATO

1. CHOCOLATE

Aunque para las personas resulte delicioso, si les das un trozo de a tu gato, este lo comerá porque no percibirá su sabor dulce; sin embargo, es muy perjudicial para su salud. Esta golosina contiene una sustancia tóxica que le provoca vómitos, diarrea y depresión. Incluso puede causarle la muerte.

2. CEBOLLA Y AJO

Para los humanos es indispensable que ambos estén , pues le dan buen sabor, pero en las mascotas esto es perjudicial. Pero para estos animales puede ser perjudicial. Si los felinos ingieren cebolla y ajos como parte de un condimento en cualquier plato de comida, al tener agentes oxidantes pueden alterar sus glóbulos rojos y causarles anemia.

3. HUEVO CRUDO

A pesar de que algunas personas ingieren  por considerarlo muy nutritivo para su salud, no tiene el mismo efecto en un gato.

El huevo al contener una proteína impide el uso de las vitaminas del complejo B en estos animales, causándoles dermatitis, caída del pelo y problemas nerviosos.

4. LECHE O LÁCTEOS

Hay que aclarar que  de un gato cuando este ya es adulto, lo cual podría provocarle vómitos y diarrea.

Si es pequeño, es bueno que consuma la leche de su madre, nada más.

5. PESCADO Y CARNES CRUDAS

Tato el  como la carne cruda le provocan a nuestros mininos intoxicación alimentaria. En cuanto al pescado, este tiene una sustancia que destruye la tiamina.

Si a un minino le falta tiamina puede llegar a tener problemas neurológicos graves, convulsiones e incluso llevarlos al coma.

6. HÍGADO DE RES Y POLLO

El hígado de res y pollo es perjudicial para la salud de los gatos, pues son consideradas para su organismo como tóxicas.

Ambas vísceras al tener alto contenido de vitamina A provoca el crecimiento óseo anómalo en la zona cervical y en los huesos largos de las extremidades anteriores. Ante ello, observaremos en nuestro gato falta de apetito, pérdida de peso, falta de actividad y reticencia al movimiento.

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